Secuelas de la EGB

El desastroso sistema educativo de nuestro país ya tiene nuevo mártir. Se hace llamar John Cobra y representa a las mil maravillas lo que pasa cuando administraciones sucesivas basan la economía de un país en la mano de obra ninguneando la educación, la ciencia y la cultura. Cobra es, por así decirlo, la segunda trompeta del Apocalipsis tras Belén Esteban. La constatación de que la idiotez y la chabacanería no tienen edad ni género. El drama no es que Cobra salga en la tele, el drama es que exista.

Su intervención televisiva (que vi en YouTube, como todo hijo de vecino) es lo más increíble que he visto en televisión desde hace tiempo. Mientras lo veía, sólo podía pensar: LOGSE. Pero no, resulta que el muy cretino es de mi quinta. O sea, que es una víctima de EGB. A raíz de la performance del sujeto este hubo quien llegó a pedir la cabeza de Alberto Oliart. Yo, francamente, dejaría en paz a Oliart, que bastante tiene con conseguir que el polvorín en que se ha convertido TVE no estalle con las antorchas de los sindicatos (30 euros a que no lo consigue). Yo pediría la cabeza de todos los responsables de educación desde 1978 hasta hoy. Y les pondría a hacer los coros en “Mira quién baila”, a ver si eso se les da mejor. No me digan que no les dan ganas de pedir la nacionalidad andorrana.