Salud mental en tiempos difíciles

La soledad forzada de los inmigrantes, lado oscuro de las fiestas de navidad

Las fiestas navideñas, tan pródigas en emotivos encuentros y reencuentros con familiares y seres queridos, tienen el lado oscuro de la soledad forzada que viven muchos inmigrantes 

En el mundo de hoy millones de  personas que han tenido que dejar sus países, que viven sin derechos y en situaciones de gran soledad, lejos de sus seres queridos. El caso más dramático es de los padres que han tenido que dejar a sus hijos pequeños en sus países de origen, una separación emocionalmente devastadora. Lamentablemente, en nuestras sociedades, hay toda una ingeniería legal que dificulta e incluso en muchos casos impide la reagrupación familiar, violando sistemáticamente no solo los derechos humanos sino los más elementales rasgos de humanidad 

Esta soledad forzada afecta al apego, un instinto fundamental no solo en los seres humanos sino ya en todos los mamíferos,  y sobre el que actualmente se postula que incluso pudo haber surgido ya en etapas evolutivas anteriores.  El apego, descrito por John Bowlvy en 1969,   es un instinto que nos lleva a buscar relacionarnos y vincularnos a los otros porque es mucho más adaptativa esta vinculación que estar aislados.  Obviamente sin colaboración no hubiéramos podido construir las civilizaciones que hemos creado.  Pero cuando este instinto  del apego se rompe,  como se suele decir, se nos rompe el corazón  

 La soledad forzada es uno de los grandes dramas de la migración. La noche es el momento más duro a nivel psicológico para el inmigrante:  afloran los recuerdos, se percibe con toda su crueldad la soledad, el alejamiento de los seres queridos, la magnitud de los problemas a los que debe hacer frente. No hay estímulos externos que puedan distraer a la persona de sus preocupaciones, del recuerdo de los seres queridos lejanos…

He descrito en varios libros que hay siete grandes duelos en la migración y el primero de ellos y uno de los más relevantes es justamente el duelo al que hago referencia en este texto, el duelo por la familia y los seres queridos 

La Odisea recoge magníficamente la soledad forzada de Ulises, retenido contra su voluntad en la isla Ogigia, en los confines del mundo conocido, añorando profundamente a sus seres queridos " ...y Ulises pasábase los días sentado en las rocas, a la orilla del mar, consumiéndose a fuerza de llanto, suspiros y penas, fijando sus ojos en el mar estéril, llorando incansablemente...(Odisea, Canto V, 150), 

 Como señala García Gual "Homero no describe a Ulises como un viajero impenitente, él tan sólo quería estar con los suyos. Ulises no quería aventuras, ni siquiera la inmortalidad que le ofrece la maga Calipso"  (El País 28-1-2006)

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