“España implora un nuevo pacto” Entrevista en "Miradas al Sur" con Eduardo Anguita

Entrevista. Juan Carlos Monedero. Politólogo de la Universidad Complutense de Madrid. El prestigioso intelectual español enlaza los sucesos informativos más fuertes de esta semana en su país, la gran movilización en Madrid seguida de represión y el creciente reclamo separatista catalán, y advierte que ha llegado la hora de refundar políticamente a la nación ibérica.

Juan Carlos Monedero es un intelectual orgánico transoceánico. Ha sido asesor del presidente venezolano Hugo Chávez y sigue siendo un estudioso del proceso de integración regional sudamericano. Pero, a su vez, hoy es protagonista de las gigantescas movilizaciones que están sacudiendo al gobierno de Mariano Rajoy. En conversación radiofónica con Eduardo Anguita en el programa Hoy más que nunca, la voz de Monedero transmite lucidez y apasionamiento. Por momentos, analiza serenamente la peculiar coyuntura española y dispara: "El caso de Cataluña tiene un factor y es que lo identitario es muy fácil de abrazar en momentos de crisis. Uno cree que con un nuevo Estado se van a solventar todos los problemas cuando el grueso de la responsabilidad, del malestar de la ciudadanía en Cataluña (con casi un millón de parados) corresponde al gobierno de Convergencia y Unión, que es el que está ahora dirigiendo las peticiones independentistas". Pero, a su vez, el reconocido académico español parece retomar las voces de la marcha de esta semana y advierte: "Decía Fernando Pessoa que ‘si ya no puedo creer que nada sea verdadero, por qué sigue viniendo la luz de la luna a batir la hierba’. Somos pesimistas pero pesimistas esperanzados. Cada vez hay más universitarios, más trabajadores, más pueblo. Esa democracia se pelea. No cae del cielo. Y ahora nos toca defenderla".
Por último, en otro momento interesante de la entrevista, el profesor de la Universidad Complutense de Madrid da un irónico ejemplo para testimoniar cómo los medios públicos bajo el mando del Partido Popular se han erigido en voceros de la elite local: "Televisión Española ha regresado a los tiempos del NO-DO, el noticiero documental de Franco. Salen un millón de personas en Cataluña y para Televisión Española es la quinta noticia. Abren el telediario con que la princesa Leticia ha cumplido cuarenta años o se inventan un programa para mayor gloria del rey. Es algo demasiado insultante".
–¿La represión de esta semana contó con policías disfrazados de manifestantes y la orden del gobierno central de España?
–Sí, está siendo una constante que la policía nacional se infiltre. Ha quedado constancia en muchos videos. A menudo se ha evidenciado que son las fuerzas de seguridad infiltradas las que comienzan los ataques violentos. Con lo cual estamos regresando a posiciones que recuerdan en exceso a la dictadura. Es terrible cómo se está deteriorando el país a ritmos acelerados.
–A mí me impresionó cuando el diario El País ocultó lo que se conoce como "la trama de los GAL". Cuando uno dice que ahora hay impunidad para la época del franquismo, yo diría que hay impunidad para algunas de las consecuencias que en la época de la democracia reciente de España se vivió con investigaciones judiciales que dejaron al desnudo la trama de gente que, actuando ilegalmente, cometió desmanes al estilo de lo que se hizo durante las dictaduras.
–Efectivamente, no hace mucho el ex presidente Felipe González reconoció que valoraron si volar o no a la cúpula de ETA cuando detectaron su presencia clandestina en un chalé. Eso indica que él estaba totalmente al tanto de esa trama corrupta. El propio Felipe González reconoce que él era el vértice de esa trama. A veces diría que sí. Otras que no. Y otras no le preguntarían.
El problema es que ahora en democracia, pasados treinta y siete años de la muerte del dictador, vemos que la actuación de los jueces, de la policía o de algunos políticos está recordando en exceso a lo que era el franquismo. Eso nos preocupa porque se están estrechando los márgenes en donde reclamar y exigir que se cumpla la Constitución.
–Según el diario El País, hay 64 heridos y 35 detenidos por la represión de esta semana. Por otro lado, hay otras convocatorias de varios colectivos que se oponen al gobierno. ¿Cómo continúa esto?
–Llevamos un año dándole vueltas al mismo hecho: gobiernos que se presentan con unos programas y los incumplen puntualmente. O sea, que subvierten la democracia ya que en la campaña electoral dicen una cosa y cuando están en el poder hacen otra completamente diferente. Y la gente en la calle está reclamando cambios. Por eso, los once diputados de izquierda del Parlamento salieron para estar con la gente. Crece la indignación y los que estamos en la calle vemos la carga desproporcionada de la policía. Incluso, la gente que estaría, a priori, con el gobierno, observa a la policía actuar de una forma intolerable. En la movilización yo mismo vi a la policía zancadilleando a dos señoras con tremenda brutalidad. Y la policía jactándose. Hoy tengo un debate en la televisión con el vocero del principal sindicato de la policía.
–¿Y la Televisión Española cómo está actuando desde el punto de vista informativo?
–Televisión Española ha regresado a los tiempos del NO-DO, el noticiero documental de Franco. Salen un millón de personas en Cataluña y para Televisión Española es la quinta noticia. Abren el telediario con que la princesa Leticia ha cumplido cuarenta años o se inventan un programa para mayor gloria del rey. Invitan a la radio o la televisión a los ministros y les preguntan cosas como qué les gusta a los niños o cómo está el clima. Es algo demasiado insultante.
Mi esperanza es que cuando los cambios ocurren tan rápido recordemos aquello de Aristóteles y la rana. Si a la rana la ponés en un caldero de agua fría y la vas calentando poco a poco la rana se cuece. Pero si en cambio la pones en un caldero de agua hirviendo la rana salta. Creo que este pueblo está saltando porque en tan corto tiempo se están perdiendo demasiadas cosas. Comienza el curso universitario y hay gente que no va a poder pagar la matrícula. En junio se despidieron de la universidad pensando que, al año siguiente, iban a continuar sus estudios y resulta que no van a poder. De la misma forma, gente que de repente está perdiendo sus casas, el trabajo y se encuentra en la nada. Al mismo tiempo encontramos que los ricos son cada vez más ricos y que sí hay dinero para rescatar a los bancos.
Para que vean el colmo del despropósito de esta inmoralidad. Cristina Cifuentes, la delegada del gobierno, que es la responsable en Madrid de las cosas de interior y responsable de la represión, tiene a su marido en búsqueda y captura por unos desfalcos económicos.
El juez Garzón, que estuvo investigando la red de corrupción vinculada al Partido Popular, la red Gürtel, es la única persona que no solo se ha sentado en el banquillo de los acusados sino que ha sido expulsado del Poder Judicial por intentar desentrañar esa red donde hay tanta gente implicada del Partido Popular. Por otro lado, salió la noticia de que un juez se ha enfadado porque el tesorero del Partido Popular mandó una carta a su amigo, el director general de la publicidad, pidiéndole que se inventara un informe para exculparle de sus implicaciones.
–He hablado varias veces con usted y es primera vez que he percibido tanta indignación contenida en sus palabras. Por otro lado, cuando hojea los diarios españoles ve que en Cataluña crece la presión por desvincularse de España. Esta autonomía significaría menos recursos fiscales para los más pobres, para los que han quedado marginados en este momento. Por otro lado, los banqueros están diciendo que necesitan más dinero del Banco Central Europeo para pode hacer el salvataje al sector financiero privado.
–Europa está viviendo un corralito encubierto. No es solo España. Grecia y Portugal no están mejor y, en breve, vamos a ver esto mismo en Italia. Además, el caso de Cataluña tiene un factor y es que lo identitario es muy fácil de abrazar en momentos de crisis. Uno cree que con un nuevo Estado se van a solventar todos los problemas cuando el grueso de la responsabilidad, del malestar de la ciudadanía en Cataluña (con casi un millón de desocupados) corresponde al gobierno de Convergencia y Unión, que es el que está ahora dirigiendo las peticiones independentistas. Es como el zorro dirigiendo a las gallinas hacia la libertad. Es muy mentiroso. En crisis y momentos de desesperación la promesa identitaria de un Estado propio apela mucho al vientre y poco a la inteligencia. No se puede solventar.
Esto tiene que ver también con lo que ha sido la transición en Argentina. Si uno no solventa por la base con la ciudadanía los problemas, pues están mal resueltos. Con la muerte de Franco aquí hubo un problema territorial que no se solventó a pie de pueblo. Aquí no nos sentamos los madrileños, los catalanes, los vascos, los andaluces a discutir cómo queríamos organizar nuestra vida conjunta sino que fueron intereses muy particulares que al final han terminado enredándolo todo.
Hace unos meses, el 14 de abril, en San Sebastián, la izquierda abertzale que gobierna colgó en el ayuntamiento una bandera republicana, una bandera española. Es una manera de decir que tenemos que sentar las bases de la convivencia pero por otro lado. No puede haber un rey que diga de lo que podemos o no podemos hablar. Necesitamos sentarnos a un nuevo pacto. Ya está apareciendo la necesidad de dotarnos de una vez por todas de una Constitución que el pueblo la sienta como tal. Y ahí debemos discutir el tipo de organización territorial para que estas torpezas de esta capa política no nos lleven a la locura de intentar separar cosas que llevan cinco siglos compartiendo vida social, política y económica, como el caso de Cataluña y el resto de los Estados.
–Qué casualidad que "la Pepa", aquella primera Constitución liberal española, este año cumpla exactamente doscientos años.
–Vinculada a todo esto la transacción corrió como un velo con el pasado. Y en vez de recuperar nosotros la constitución de Cádiz, desde una perspectiva emancipadora, que reinventó liberalmente España, que le dijo a Fernando Séptimo "o te pones en tu sitio o aquí no pintas nada". Es decir, ese agujero de reinterpretar la Constitución de Cádiz como revolucionaria y liberal para la época, salvo las cuestiones religiosas. Al tener ese agujero la ha reinterpretado la derecha, la monarquía, y de repente la Constitución de Cádiz parece poco menos que preparar la llegada de Mariano Rajoy y los recortes. Es ridículo. Acabo de escuchar que vuelve en un espectáculo Raphael y es como una metáfora. Al final van volver Raphael, Julio Iglesias...
Decía Fernando Pesoa que "si ya no puedo creer que nada sea verdadero, por qué sigue viniendo la luz de la luna a batir la hierba". Somos pesimistas pero pesimistas esperanzados. Cada vez hay más universitarios, más trabajadores, más pueblo. Esa democracia se pelea. No cae del cielo. Y ahora nos toca defenderla.