¿Preguntabais para qué sirve Podemos?

La reunión en Moncloa del Presidente Pedro Sánchez y de Pablo Iglesias supone un punto de inflexión en la formación morada: es la primera vez que tiene capacidad real de influir en la política estatal para favorecer a las mayorías en España.

El gobierno de Podemos y sus confluencias en parte de los municipios más importantes de España ha sido una etapa obligatoria -muy relevante en un mundo que se está municipalizando-. Pero no hay que olvidar que las críticas mas acerbas contra Podemos tenían que ver con lo que se interpretaba como una incapacidad tanto para sacar a la derecha en la Moncloa como para frenar sus políticas en el BOE.

El primer paso se dio siendo la palanca esencial de todo el proceso de la moción de censura que llevó a Rajoy fuera de la Presidencia del Gobierno. Que Sánchez se hubiera opuesto a una moción de censura idéntica un año antes no hacía augurar buenos presagios, pero la perseverancia de Podemos, las conversaciones con vascos y catalanes, el acuerdo con Rivera para convocar otra moción de censura si el PNV no apoyaba la ya presentada y el empujón a Sánchez para que hicera lo que tenía que hacer lograron cumplir una de las principales promesas de Podemos cuando nació como formación política: sacar a la derecha del Gobierno.

Faltaba sacar sus políticas. Podemos se mantuvo firme cuando Sánchez intentó gobernar con Rivera (al que unos meses después calificó de “político de extrema derecha” sin explicar cómo es que estaba dispuesto a formar gobierno con un ultra). Firme pese a todas las críticas deshonestas recibidas por hacer en su día lo que hoy es obvio para todo el mundo: Podemos no podía apoyar un gobierno con un programa de derechas aunque estuviera presidido por Sánchez. Ninguna de las medidas alcanzadas hoy hubieran sido posibles.

Hoy, con los acuerdos anunciados por Iglesias a la salida de la reunión de más de dos horas con Sánchez, empiezan a salir del BOE también parte de las políticas que el PP, con apoyo de Ciudadanos -y en ocasiones también del propio PSOE- caracterizaron una de las etapas más regresivas de la recuperada democracia.

Podemos deja su sello en políticas que hoy son posibles solo porque Podemos existe. Un partido nacido del 15M, que tiene un proyecto de país para su gente y que no le debe nada a ninguno de los poderes que operan en España con maneras decimonónicas, sea el IBEX 35, la monarquía, la iglesia o la Santa Alianza europea. Acabar con el copago que tiene estrangulados económicamente a tantos pensionistas, lograr que la iglesia pague el IBI, ayudar a las familias con el material escolar y con escuelas infantiles, devolverle el voto a los exiliados económicos acabando con el voto rogado, subirle los impuestos a los ricos -esos millonarios que cada vez son más millonarios-, hacer que las grandes empresas paguen impuestos, ayudar a los autónomos (¡Una fuerza política que ha entendido que los autónomos a menudo forman parte de las nuevas modalidades de esclavitud en la Europa neoliberal!), reducir el IVA a los bienes de primera necesidad, revertir los recortes en educación o hacer el gesto de dignidad que esperaban las víctimas del franquismo construyendo un museo de la memoria, retirando las medallas y las pagas extras al torturado Pacheco, Billy el niño y asumir que rescatar los cadáveres de los asesinados por defender a la República le corresponde al Estado. Y de postre, enfrentar uno de los principales problemas que tienen cientos de miles de españoles: la cruz que supone pagar unos alquileres abusivos. Ahí es nada.

Quedan muchas promesas electorales pendientes (ley mordaza, nombres de los amnistiados fiscalmente, investigar la fortuna del Rey emérito, derogar la reforma laboral, garantizar la pluralidad en RTVE), y Pablo Iglesias ha querido ser prudente porque las negociaciones no se han terminado y porque hay que ver si los acuerdos se cumplen. Pero algo ha pasado hoy en nuestro país. Ante todas las crisis europeas que golpearon a España, la de 1929, la de 1973 y la de 2007, siempre clases medias y sectores populares se unieron para dar una respuesta democrática (en la II República, durante la Transición, en el 15M) y siempre se impidió por parte de los poderes históricos que han frenado a España. El acuerdo entre el PSOE y Podemos es una señal de que los partidos políticos recogen esa voluntad ciudadana de encontrar acuerdos. La firmeza de Podemos ha rendido sus frutos. Y Podemos ha pasado una pantalla donde ya le puede decir a todos los que le pregunten para qué sirve ser de Podemos: siéntate que te voy a recitar una lista no es corta… Los que venían ninguneando a Podemos hoy lo tienen un poco más difícil.