Sí pasaron (tras muchas zancadillas)

Ayer en la hora punta del metro, la Comunidad de Madrid, gobernada por el PP y sostenida por Ciudadanos, redujo un 20% el flujo de trenes para que la puesta en marcha de Madrid Central pareciera un fracaso. Por supuesto, hicieron después declaraciones criticando lo mal que iba el plan del ayuntamiento de Manuela Carmena para evitar que en Madrid respiremos veneno. Desearían que fracasara. Aunque nos intoxiquemos.

Los medios de comunicación se extrañan hoy de que la extrema derecha crezca, pero llevan varios meses dándoles todo el espacio posible desde por la mañana temprano. Los pirómanos siempre están entre el público que contempla el incendio. La propia extrema derecha ha alimentado en la campaña andaluza el odio a las mujeres, a los inmigrantes, a la izquierda, y cuando algún demente haga la última barbaridad, saldrán a decir que las mujeres, los inmigrantes y la izquierda  tienen que entender que los ánimos están crispados.

El número 1 de VOX en Andalucía, Francisco Serrano, era juez. Ha dicho lindezas como que es víctima del yihadismo de género y difunde mentiras que aumentan el dolor de las mujeres que tienen problemas de violencia machista con sus maridos. Por ejemplo que los niños que denuncian maltratos de los padres lo hacen por enfermedad. Ahora sabemos que es un mentiroso que propaga ideas que son falsas, pero no sabemos qué pensarán las personas a las que juzgó. Seguro que las que ganaron los juicios apoyados por este juez dijeron a los que sufrieron su justicia: “ya te lo había advertido”.

Es muy típico de la derecha que te ponga la zancadilla y cuando te caes te dicen: mira que te estaba avisando que ibas por mal camino. En los seres humanos habita el ángel y el demonio. Más ángeles que demonios, porque de lo contrario nos habríamos destruido en el camino. Pero siempre han existido los que viven del odio y la mentira. Y por lo general, se benefician siempre de ello. Pinochet robó, Franco robó, la junta militar argentina robó, Trump robó. El PP tiene 1000 implicados por robar. Todos estos comparten un principio: son ladrones que necesitan justificarse.

Torrente, el brazo tonto de la ley, como no podía ser de otra manera, es de derechas. Como Abascal. Como Casado. Intentan aplastar a los que les interrumpen su camino. Crean fantasmas para sembrar el miedo -la URSS, Cuba, Venezuela, los inmigrantes, las mujeres- y después siembran el odio a los débiles que no luchan contra esos peligros. De mentira en mentira van prosperando. Cuandolo logran, dirán que Dios y la verdad así lo han querido. Como con el máster de Casado.

Así que si nos olvidamos, todo va a repetirse. Qué lucidos los muchachos y muchachas en Andalucía que han salido a decir que no quieren fascismo. Porque claro que existen fascistas en el capitalismo en crisis. Siempre han existido. Negarlo para apaciguarlos o para arañar votos es un error. Esa gente nunca va a votar a nadie que no sea de los suyos y el discurso conciliador con el Ku Klus Klan debilita a los que tienen que defenderte. No todos los que han votado a VOX son fascistas, pero si se suman los fascistas que votan al PP y a Ciudadanos, salen unos cuantos cientos de miles.

No hay que engañarse con el no pasarán. Porque pasaron. Y para que no vuelvan a pasar, es tiempo de estudiar a la derecha, su falta de límites, y de entender de todo lo que son capaces.