El día que Rivera perdió el cariño de los medios

A Albert Rivera se le empezaron a torcer las cosas cuando quiso crecer a costa del PP. Fue cuando decidió robarle cuadros políticos en lugares donde no tenía implantación. Y hasta ahí podíamos llegar, se dijeron los viejos del lugar. Ese comportamiento no autorizado generó alguna conversación en las alturas y desde Génova les dijeron a las gentes del IBEX35: aceptamos que no confiarais en nosotros y que financiarais a Ciudadanos para apuntalar vuestros intereses, pero eso de que nos esté robando cargos políticos y cargándose nuestra organización para crecer ellos no sirve a nadie. Ciudadanos no crece suficiente pese a todo lo que les habéis ayudado y a nosotros nos debilita. Así nunca vamos a sumar. El poder entendió y hablaron entonces con Rivera. Pero el muchacho es arrogante y no escuchó.

Le lanzaron algún mensaje desde el diario ABC sacando la información de las empresas pantalla de Villacís, y sacaron también el pucherazo de Castilla-León. Entonces volvieron al redil. Hasta se hicieron la foto de Colón. Ciudadanos no nació porque el PP hubiera dejado de ser de derechas, sino porque la corrupción le había tocado en la línea de flotación y había que tapar la sangría. Pero a Rivera no se le quitó la soberbia.

Un partido, aunque te lo financien, tiene vida propia. El objetivo de Ciudadanos es sustituir al PP en la hegemonía de la derecha española. En esa lucha a cuchillo, todo vale. Ciudadanos no ha dudado en acercarse a VOX, otro invento del IBEX 35, y así brindó una ocasión de oro para que los que sacaron malos resultados pudieran exponer esa relación incestuosa para justificar su ruptura con Rivera. Valls es de derechas, pero no reaccionario (aunque expulsó de Francia a miles de gitanos de manera poco compasiva), y ha dicho que rompía con Ciudadanos no por su pésimo resultado en Barcelona, sino porque defiende los valores republicanos. Las siguientes dimisiones van en la misma dirección, a no ser que nos creamos que el Ciudadanosde hoy no tenía nada que ver con el que  pactó en su día con Libertas o que los que ahora se marchan no podían haberlo hecho cuando el gobierno andaluz con VOX.

Lo cierto es que Ciudadanos es menos atractivo para los profesionales que se creyeron el cuento de que iban a llegar y gobernar (algo parecido a lo que ha pasado con Errejón en Podemos). La verdad es que Ciudadanos no ha hecho el sorpasso y ahora es el momento propicio para abandonar el barco. Tienen excusa. Aunque venga tarde. por otro lado, que alguien está alimentando estas deserciones no cabe la menor duda. Ahí están los medios presionando a Rivera para que evite un gobierno del PSOE y Podemos. A estas alturas, ingenuidades las justas. Los mismos medios que alimentaron la espantada en Podemos y el pacto de las empanadillas -que buscaba debilitar a Iglesias y a Podemos- son los que presionan a Rivera. Para lo mismo: una gran coalicion, en este caso no entre el PSOE y el PP sino entre el PSOE y Ciudadanos. El plan del IBEX 35.

Lo patético no es que el poder presione a Rivera para que Podemos no entre en el gobierno y derogue la reforma laboral o suba el salario mínimo o haga real la transición ecológica o actualice las pensiones o reinvente la universidad pública o la sanidad pública. Lo patético es que Sánchez, que está ahí por la moción de censura que le organizó Iglesias, que ha ganado las elecciones con un discurso por la izquierda y que prometió que no iba a pactar con Ciudadanos, está otra vez mintiendo. Mintiendo a sus bases, a sus votantes y a Podemos. No está bien que un Presidente de gobierno sea un mentiroso. Menos aún cuando estamos escribiendo la posibilidad de hacer las cosas de manera diferente. Va a ser verdad que hay una maldición que dice que el PSOE, cuando se trata de gobernar para las mayorías, siempre miente. Por lo menos, hasta que deje de hacerlo. Que ojalá sea pronto.