VOX y la España del «se le fue un poco la mano ¿Y qué?»

Hay gente que confunde la tolerancia con la indiferencia. Pero no es lo mismo. Puede compartir tu ocio con gente que no sea tu amiga, igual que tus familiares son tu familia aunque estén en las antípodas de tu forma de pensar y de vivir. Pero no es verdad que puedes ser amigo de gente que cuestione tus valores. Porque solo tienes una vida y la vida sin sentido es una mala vida. De tanto mirar para otro lado, se te rompe el cuello de la dignidad.

No puedes ser amigo de un racista si tú no lo eres, de la misma manera que no puedes ser amigo de un machista a no ser que le quites importancia a la tortura y asesinato de mujeres. Y no puedes hacer política al lado de un nazi sin que te den un poco igual los judíos o los campos de concentración. No puedes hacer política al lado de los de VOX si no tienes oído musical para su partitura contra las mujeres, contra la España plural, contra los inmigrantes, contra la izquierda, los sindicatos, contra la verdad y la ética periodística. Los de extrema derecha están entre nosotros a fuerza de mentir y porque tienen el altavoz de los medios de comunicación y el silencio cómplice en los bares. Que se asientan sobre siglos de dominación de las mujeres.

Dios creó el mundo, según el Génesis, poniéndole nombre a las cosas. Pidió ayuda a Adán para que le echara una mano. A Eva no le pidió su opinión. Y le echó la culpa de querer saber tanto como los dioses comiendo del árbol de la ciencia, el que estaba en el centro del Edén. El único árbol que estaba prohibido para que no nos hiciéramos desobedientes. “Parirás aún con más dolor” castigó la Biblia. Los poderosos siempre han amenazado con las siete plagas a los desobedientes. Y hoy, la principal amenaza contra los poderosos no viene de la izquierda, del ecologismo, de China o de los robots: viene de las mujeres. Y por eso os están matando. Y por eso los partidos de la extrema derecha, que son los capos de los Comandantes del campo, no se olvidan de atacar a las mujeres.

La España de VOX es la de “bueno, se le fue la mano ¿y qué?”, la de “señora, no se meta en líos y haga caso a su marido” o la de “la maté porque era mía”. Hay una España que es muy amiga de sellar los negocios usando los cuerpos de las mujeres como quien comparte su agua. Como si no hubiera un buen acuerdo comercial sin poner de rodillas a un tercero. La derecha de VOX, niega que se estén matando a las mujeres porque los hombres las consideran una propiedad. Algo que se aprende desde pequeños y que todos los días los anuncios y los realities lo reafirman.

En Europa, la derecha democrática no se junta con la derecha fascista. Pero en España, la derecha no viene de luchar contra los nazis sino que, muy al revés, viene de ser franquista y se encuentra a gusto entre banderas con mástiles enormes y recios como puños americanos, ríe las bravatas de taberna con puro y carajillo y comparte los chistes de Bertín Osborne sobre mariquitas y prostitutas igual que escucha las arengas bíblicas sobre pecadoras, brujas y putas sin alma ni derechos.

La España que propone VOX es aquella España cruel y asesina del “la maté porque era mía”. Y el PP y Ciudadanos, hipócritas, hacen como que les molesta pero gobiernan con ellos. Durante demasiado tiempo, la derecha ha sido la del volquete de putas, la de cerrar acuerdos comerciales sobre los cuerpos de las mujeres, la de educar a los hijos en una masculinidad violenta y luego, te des de hostias o te vayas de putas, vas a misa y otra vez a lo mismo.

Hoy no ha sido asesinada una mujer más, la número 52 de este 2019. No. Hoy, un asesino más ha salido a la luz y estaba ahí y no me creo que no lo hayamos visto.