¿Ley mordaza digital? Un aviso para Unidas Podemos

La convocatoria de las últimas elecciones fue un despropósito. Pero a la fuerza ahorcan. Todos los partidos se colocaron buscando nichos electorales, que es lo que se suele hacer cuando se convocan elecciones. El PSOE, que esperaba conseguir un gran resultado y, además, un mal resultado de Unidas Podemos, quiso utilizar la sentencia del Procés y la exhumación de Franco como espacios electorales, pero le salió el tiro por la culata.

En ese camino de no dejarle a la derecha rebañar votos del jaleo en Catalunya, decidió presentar una ley digital, que pronto fue bautizada dsde las redes como “ley mordaza digital”, que se quiso justificar como una lucha contra las fake news y un medio de frenar a la Generalitat en sus amenazas de construir un espacio virtual catalán que quebrara la soberanía de la nación española. Por eso gozó del apoyo del PP y de Ciudadanos. Desde el atentado contra las torres gemelas, el poder en todo el mundo ha encontrado en la «lucha antiterrorista» ( la justificación para demediar el Estado de derecho en sus vertientes de derechos civiles y derechos sociales.

La ley está llena de disparates. El más grave: cortar internet y cerrar espacios digitales sin autorización judicial, lo que nos aproximaría en exceso a China, Arabia Saudí, Egipto o Turquía. La existencia de fake news no vale como excusa, porque las trolas organizadas vienen, todos los días, de los grandes medios de comunicación, a menudo sostenidas por los principales partidos políticos. No hay que olvidar que no hubiera existido Cambridge Analytica -responsable de victorias inmerecidas de políticos extremistas o del Brexit- si Facebook no le hubiera vendido nuestros datos permitiendo manipulaciones masivas. Y sin embargo, en el colmo de la cara dura, las fake news se utilizan como excusa para amordazar internet mientras Zuckerberg sigue haciendo de las suyas y Assange, por defender la transparencia, está en la cárcel.

Así que cuando un político, sin intervención judicial, decide que existe una amenaza inmediata y grave para el orden público, la seguridad pública o la seguridad nacional, el decreto autoriza a cerrar internet. Vamos, que el 15M, que ha saneado toda la rancia política española, nunca hubiera tenido lugar porque nos hubieran aplicado medidas propias de China.

Además, todo esto no afecta a las televisiones, cuando es evidente que los casos más flagrantes de manipulación han venido de ellas. La policía política del PP tenía una pata necesaria en los medios, a los que este decreto deja en paz. Curioso.

Unidas Podemos se ha abstenido, es decir, no ha votado a favor del decreto-ley y ha arrancado compromisos al PSOE de cara a la futura tramitación. ¿Ha hecho lo correcto? ¿Debía haber votado en contra? Es importante entender que con el voto en contra, el decreto-ley hubiera salido igual. Ha sido aprobado en la Diputación permanente con 50 votos a favor, , 10 en contra y 8 abstenciones. El planteamiento de Unidas Podemos ha sido abstenerse a cambio de cambios radicales en el decreto, principalmente prohibiendo que pueda cerrarse internet sin decisión judicial y quebrando derechos fundamentales. Es una pelea en donde no se puede ceder y por eso la abstención ha sido a cambio de que en cuanto haya gobierno se tramite un Proyecto de ley que tiene que ser radicalmente distinto al que se ha aprobado.

Unidas Podemos no tiene en esta legislatura 50 diputados y, por tanto, no puede presentar un recurso de inconstitucionalidad. Lograr que este decreto-ley se tramite como Proyecto de Ley que garantice la libertad en la red no es poca cosa. Y es muy bueno que la sociedad civil, como ha ocurrido, esté alerta.

Unidas Podemos debe tomar nota de lo que le vendrá cuando esté en el Gobierno. Lo que no explique bien, le vendrá rebotado como una bala. Lo que no pueda cambiar con sus 35 diputados y su presencia minoritaria en el Gobierno, debera contarlo desde la impotencia de esa participación minoritaria. Lo que tenga que asumir, debera equilibrarlo recordando cuál es el programa de su partido, que deberá actuar lealmente con el Gobierno que apoya pero también con sus militantes, sus votantes y su programa. Que no desaparece pese a que no haya obtenido una mayoría de votos para ponerlo en marcha. Y no debe olvidar en ningún caso que hay osos muy amorosos que siempre estarán empeñados en abrazarles.