Una leve inclinación política a la derecha

No sé si la tierra es plana, pero algo inclinada a la derecha parece que sí.

Podemos en Euskadi aprueba los presupuestos del PNV, mientras el PSOE gobierna con los presupuestos que aprobó el PP en aquellos tiempos en que los socialistas se abstuvieron para que Rajoy gobernara. Más Madrid, para desbloquear seguramente, se ofrece al PP para frenar a VOX, que es una escisión del PP. ERC se refrena y juega al marcha atrás mirando de reojo a la derecha pospujolista por si le hace daño en un tuit o en una regañina de recreo.  Unidas Podemos escribe una carta a sus votantes diciendo que todo todo no va a poder ser ahora y que con 35 diputados galopar galopar no se galopa. El ecologismo oficial baila con una balada de Alejandro Sanz bajo un icono popstar llegado del frío y mucho más decente que sus críticos, y que, en cualquier caso, recibe más atención que los niños sin futuro de África, Asia o América Latina que ya no tienen tierra ni para comérsela.

El PP, con hambre de Leviatán, empieza a lanzar OPAS hostiles a Ciudadanos, que había nacido para modernizar al PP y construir una derecha civilizada, con lo que todo vuelve a su rancio lugar. VOX ha arrastrado a Ciudadanos a su campamento de frontera, y de paso, a Cayetana Álvarez de Toledo, que de vez en cuando le recuerda al PP que es una basura si no tiene los huevos suficientes para pedir el fusilamiento inmediato de todos los que tienen menos cuello aristocrático que ella y no quieren a España como la quiere ella. Los sindicatos, en una yenka que despista, recuerdan aquella frase de Onassis cuando le dejó Jackeline Kennedy: «lo que más me duele de su abandono es que otro se entere de lo poco con lo que me conformaba».

Y la extrema izquierda sigue tan fuera de la realidad que cada vez que habla inclina el plano más hacia los que quieren orden, buscan un enemigo débil y sienten el mundo como una amenaza que reclama mano dura. El izquierdismo que no tiene ni puta idea de la correlación de fuerzas parece, como la Sión, de Matrix, un invento de los programadores de Matrix. Y algunos se extrañan del tirón de Greta Thunberg.

No sé si la tierra es plana, pero parece que el cuadrante de Sagitario con Capricornio lleva a toda la política hacia la derecha en un movimiento tenue, leve, casi imperceptible. Desde el norte viene una exposición de viejos guerrilleros republicanos. Los exhiben como al viejo Buffalo Bill en los circos del medio oeste. La entrada la cobran los que luchan contra la revolución y los muestran como trofeos inofensivos cargados de oxidadas y melladas armas inútiles.

Mientras tanto, en Cataluña, los antidisturbios, alentados por una gran propietaria, han desoído a la comitiva judicial que había paralizado la ejecución del desahucio y han entrado por el garaje. Ryan Air, que no es de la derechita cobarde no del empresariado cobarde, ha dicho a sus trabajadores que o renuncian a cualquier derecho laboral, incluido el salario, o que ya no les va a explotar más porque directamente va a despedirlos. Y el marxismo da pistas contra la explotación, pero alguna menos cuando directamente no tienes ni siquiera explotador y vas camino de ser lumpenproletariat y carne de cañón del ejército de la extrema derecha.

Crecen las ofertas navideñas de más gigas mucho más baratos para ver más series y más partidos de fútbol del siglo. Entretenidos y seducidos por la nostalgia de Juego de Tronos, poco a poco volveremos a la Edad Media, con quema de brujas incluida. Eso sí, todo con banda ancha y muchas luces navideñas.