Y ahora, por favor, un poco de seny catalán

Se ha dicho muchas veces que los problemas democráticos de España se solventan desde las periferias. Madrid suele estar capturada por las diferentes burocracias: los centros militares y policiales, la judicatura, las cabeceras de los periódicos y televisiones, las sedes de los bancos, los funcionarios, la sede de la monarquía, los colegios y universidades privadas y los altos ejecutivos de las grandes empresas nacionales y multinacionales.

Esto explica excentricidades como la Presidenta Díaz Ayuso y explica también las explosiones de dignidad popular como el 2 de mayo de 1808, el 18 de julio del 36, el entierro de los abogados de Atocha en enero de 1977 o el 15M de 2011.

El resultado de las elecciones al Parlament supone, paradójicamente, un apoyo a la gobernabilidad de España en el primer gobierno de coalición de izquierdas desde hace 80 años.

El Pacto de San Sebastián trajo la república, el levantamiento de Asturias la libró de la involución de la CEDA, la recuperación de la Generalitat impulsó definitivamente la Transición… El resultado de las elecciones al Parlament supone, paradójicamente, un apoyo a la gobernabilidad de España en el primer gobierno de coalición de izquierdas desde hace 80 años.

En Catalunya han enterrado a una derecha estatal que abandonó su posición conservadora para comportarse como una mera sucursal de la extrema derecha. Puestos a imitar, la gente suele escoger a los originales. Hoy en Catalunya, la derecha española se expresa a través de VOX, igual que la derecha catalana la expresa Junts per Catalunya. Y es mejor que la extrema derecha represente ese espacio, porque es más dañino cuando lo imitan fuerzas que reclaman una imagen de moderación.

En segundo lugar, el resultado de Catalunya convalida el gobierno de coalición PSOE y Unidas Podemos. Se habían detectado movimientos que ya estaban enterrando la presencia de Pablo Iglesias en el consejo de Ministros. Estos muertos que entierra el régimen del 78, gozá de suficiente salud. El efecto Illa no ha tenido efecto en el votante de los comunes, lo que demuestra una enorme madurez de ese espacio político. Hay unos cuantos millones de españoles que saben que el PSOE no hace políticas económicas de izquierdas si puede evitarlo. Es el papel de Nadia Calviño en el gobierno.

El efecto Illa no ha tenido efecto en el votante de los comunes, lo que demuestra una enorme madurez del espacio político morado.

En esa firmeza del voto a En comú Podem está su clara apuesta social y su utilidad como fuerza soberana hermanada con Podemos en el conjunto del Estado. Algo habrá ayudado también a que no se fugue el voto al PSOE el enfado con la convocatoria  ahora, en mitad de la tercera ola,  de unas elecciones que ha producido una abstención de la que el PSOE debiera avergonzarse. Y es de esperar que no se persevere en el mal comportamiento. Después del error de dejar el Ministerio de Sanidad en mitad de la pandemia, Illa no debiera hacer teatros como presentarse a la investidura sin votos porque en el circo solo ganan los payasos de VOX.

Tampoco les ha restado a los comunes voto el ascenso de las CUP, un crecimiento que expresa el rechazo de muchos independentistas a la gestión del govern, que no ha reportado beneficios a la ciudadanía catalana.

En el colmo del retruécano, algunos dicen que el éxito de En comú podem es exclusivo de En comú podem. Nada que objetar a la excelente campaña. Ahor bien, parece justo señalar que antes de las elecciones se decía que Pablo Iglesias  era el responsable de enterrar definitivamente a los comunes. Y al igual que es de justicia reseñar que la campaña d Jessica Albiach ha sido memorable,  la irrupción de Iglesias ha ayudado a encontrar un discurso, a diferencia de lo que pasó en Galicia, donde se podía hacer una suerte de cuadratura del círculo.

Fue Iglesias quien entró en campaña denunciando la falta de normalidad de la democracia española. Y fue capaz de colocar ese marco como lugar de discusión. Esa crítica le daba un tono propia a los comunes: no se alineaban con Puigdemont, pero hacían ver que no comulgaban con el castigo judicial a todas luces ilegítimo. El perdido seny catalán ha regresado con los Comunes

(Algunos, nostálgicos del Emérito y del bipartidismo,  quisieron aprovechar para lanzar el enésimo intento de sacar a Iglesias del Gobierno redactando una carta tísica. Precisamente ayer, Joe Biden, Presidente de los EEUU, dijo que la democracia norteamericana "es frágil". Quizá manden también una carta para pedir su salida del gobierno de los Estados Unidos. Puestos a hacer el idiota, no hay barreras.)

Le toca ya a Catalunya hacer en su territorio lo que están haciendo en España: poner el hombro para salir de la pandemia y de la crisis.

Por último, las elecciones al Parlament abren una posibilidad, que no es sencilla pero será señal de que se ha movido ficha. Según esa oportunidad abierta,  le toca ya a Catalunya hacer en su territorio lo que están haciendo en España: poner el hombro para salir de la pandemia y de la crisis.

ERC ha ganado las elecciones y le corresponde estar a la altura. Los bravucones gritarán, se rasgarán las vestiduras, restregarán las 30 monedas de plata, pero, alcen la voz lo que la alce la derecha catalana, solo ERC puede lograr una mesa de diálogo, alcanzar el compromiso de un referéndum pactado sin prisas, garantizar la amnistía, impulsar cambios legislativos, arrancar, por fin, una agenda federal real y, haciendo honor a su condición de fuerza de izquierda, desplegar un esfuerzo social que ayude a las catalanas y los catalanes en este momento difícil.

Esquerra no puede hacerlo solo. Necesita a los Comunes y la abstención del PSC. Es el momento de tener un poco de coraje. Porque la alternativa real a que no gobierne la izquierda es repetir las elecciones. El bochorno de repetir lo que no ha funcionado los últimos cuatro años es demasiado evidente.

No hay nadie que contemple ese escenario de repetición de elecciones. A no ser que el independentismo siga insistiendo en esa capacidad cegadora que lleve a la política catalana dos pasos más hacia al abismo.

Andamos todos cansados. Ojalá la sensatez que ha demostrado En Comú Podem alcance al resto de fuerzas políticas. Un poco de ese seny que tanto anhelamos.