Las carga el diablo

Votantes del PP en la manifestación del 1º de Mayo

- Tú qué haces aquí?,  pregunto a un amigo al que me encuentro en la manifestación del Primero de Mayo en Almería. Somos amigos, sí, pero entendemos  la vida, y sobre todo la política, de manera muy diferente. Por eso me extraña verlo por las calles entre pancartas y consignas contra el partido al que él votó.

- Estoy harto de esta gente, me dice. Ya no los voto más.

Va "empotrado"en la manifestación del Primero de Mayo con sus niños, su cabreo y sus remordimientos, con la cara que se le ha quedado después de sufrir en sus atribuladas carnes los desmanes de la pandilla de iluminados en los que puso todas sus esperanzas. Cómo pude ser tan tonto, me dice.

Yo no sé si en las más de ochenta celebraciones del Primero de Mayo, que han tenido lugar este miércoles en nuestro país, habrá habido muchos manifestantes con el perfil de mi amigo pero tengo la impresión de que, si no han llegado al extremo de participar directamente, sí que hay muchos ciudadanos que votaron al pp hace año y medio y cuyo cabreo actual haría que a Mariano no le salieran  las cuentas para gobernar con mayoría absoluta si hubiera elecciones ahora.

Esa mayoría en la que se ampara el gobierno cada viernes para legislar con las orejeras puestas, desentendiéndose de los ciudadanos y rindiéndole pleitesía a Europa, los mercados, el Fondo Monetario Internacional, su admirada "kaiseresa", los bancos, los empresarios...

Paso con la mani por Oliveros, por el malecón de García Lorca, por la rambla Obispo Orberá... y en las ventanas de los pisos más caros veo moverse algunos visillos... ¿sería mucho aventurar que son peperos descojonándose? Jodéos, que aún nos quedan dos años y medio, pensarán.

Pero saben que andan muy mermados porque muchos de los que los votaron, y que ya están lo mismo de cabreados que  mi amigo, no soportan saberse tontos útiles, esa desagradable sensación de haber sido víctimas del timo de la estampita. Al ladrón, al ladrón. Claro que como en todo timo, igual hay que recordarles que el timado es tan culpable como el timador.