Las carga el diablo

¡Ojo con Alfonso Alonso!

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La transmutación de Alfonso Alonso, portavoz del grupo parlamentario popular en el congreso de los diputados, tiene que tener alguna explicación.

El pasado día uno actuó de palmero mayor de Rajoy y, por segunda vez en su vida parlamentaria que yo recuerde, mostró un iracundo perfil tipo doberman del que hasta entonces no habíamos tenido noticia el común de los mortales. Creo que la "salida del armario" del pasado jueves, así como el desarrollo de la comparecencia de su jefe, se diseñaron básicamente para aplacar inquietudes en el interior de sus filas. Para que los peperos "mosqueaos" pudieran marcharse de vacaciones tranquilos tras constatar que sus perros guardianes saben morder cuando hace falta.

Los farisaicos golpes de pecho de su jefe y el rifirrafe con Rubalcaba dejaron muy en segundo plano la estridente intervención de Alonso. Hasta tal extremo fue así, que las crónicas parlamentarias de aquel día lo ningunearon prácticamente por completo a pesar de que puso a parir a todo el mundo, nombró a ETA, repartió estopa a todos los grupos y siguió la línea de Rajoy de buscar el cuerpo a cuerpo con el psoe. Estaba claro que se trataba de una actuación "en clave interna".

El "debut con picadores" en este su nuevo estilo agrio y casi soez lo había hecho Alonso días antes,  el once de julio,  durante la reunión de la Diputación Permanente del Congreso, que fue donde el pp impidió la comparecencia del presidente del gobierno para hablar del caso Bárcenas (algo que Rajoy tuvo que hacer "a rastras" 20 días después). Ese once de julio Alonso sorprendió al personal cuando arremetió "a grito pelao" contra toda la oposición, con la venas del cuello a punto de estallarle y la cara enrojecida.

Aquel once de julio Alonso estrenó en el Parlamento el argumentario del pp merced al cual:

1. Bárcenas, extesorero del partido, quedaba calificado de delincuente para siempre y, por tanto, expulsado oficialmente a los infiernos.
2. Lo que estaba haciendo la oposición al pedir la comparecencia de Rajoy era "apadrinar" a un inquilino de la cárcel de Soto del Real, y "plegarse" al guión diseñado por este "personaje"

Acto seguido pasó a desplegar una pesada artillería hasta entonces impropia de sus modos y maneras: A IU la acusó de decir "luchar contra el fraude fiscal y no pagar a la Seguridad Social", de defender "a los desahuciados pero quedarse con pisos por un precio inferior al del mercado". A ERC le espetó que "solo se sienten españoles para cobrar"; al Psoe le sacó a pasear fantasmas varios, Eres andaluces incluídos, por supuesto; A UPyD lo calificó de partido oligárquico; a Amaiur les nombraba a ETA cada dos por tres... Ni Álvarez Cascos en sus mejores tiempos, vamos.

Como en este tipo de asuntos nada suele ocurrir por casualidad creo que Alonso, tras sus dos recientes actuaciones "estelares", tiene jugoso futuro en su partido. Hombre de confianza de Soraya Sáenz de Santamaría, podría ser una de las estrellas emergentes llegado el momento. Y tras los ridículos tan espantosos de González Pons, Floriano o Cospedal cada vez que cualquiera de ellos abre la boca últimamente, el hueco para una nueva cara, una nueva voz y un nuevo faltón estaba ahí.

Quién lo iba a decir de aquel discreto y contemporizador alcalde de Vitoria (1999-2007) aunque sobre su actuación en esa ciudad y su manera de comportarse en política siempre ha habido opiniones para todos los gustos.

Igual ahora, a sus 46 años, edad ideal, ha visto la posibilidad de "tocar pelo" en breve si hacía un cursillo intensivo de agresividad. Ojo con Alfonso Alonso. Como le dijo Cayo Lara el otro día, se está ganando muy bien el sueldo... y el sobresueldo.