Opinion · Las carga el diablo

Yolanda Álvarez no volverá a Gaza

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A las muchas funciones de las redes sociales, entre las que se encuentran ser el origen de antológicos pollos entre parejas, provocar sonadas rupturas matrimoniales o propiciar que el personal esté al tanto de tu vida diaria aunque no seas tú quien la cuentes, este fin de semana facebook y twitter han sumado una más a su extensa lista de utilidades: servir para que la portavoz de una embajada, por ejemplo la de Israel en España, presione a aquellos medios de comunicación cuyos reporteros no le parecen suficientemente afectos a su causa.

Ya no hace falta que el embajador se moleste en llamar al ministro de Exteriores para comunicarle el cabreo de su país porque hay una reportera de la televisión pública española que no cuenta las cosas que ocurren en Gaza como a Israel le gusta. Ahora ya es suficiente con recurrir a la portavoz, en este caso llamada Hamutal Rogel, para que haga crítica televisiva en su cuenta de facebook, luego lo vincule a twitter y globalice así lo mucho que le molesta que la reportera Yolanda Álvarez haga su trabajo decentemente, la muy osada.

Titulaba Rogel su escrito ‘TVE en Gaza: activismo vs. periodismo», lo que permite ya extraer todas las conclusiones sin necesidad de leer el texto completo. Pero veamos: acusó Rogel a Álvarez de ser desde el primer momento, con sus crónicas en los telediarios, «correa de transmisión de los mensajes, cifras, imágenes y datos de Hamás». Se permitió valorar de excesivamente «dramatizadas» las crónicas in situ de la reportera de TVE y entró incluso a opinar sobre el trabajo de redacción criticando lo que su juicio es un «abuso» de los adjetivos.

Pero hay más: las puestas en escena de las informaciones le parecen «muy cuidadas», lo que le lleva a deducir que son producto de un «casting y selección de escenarios al dictado de los intereses de Hamás». Conclusión pues de la portavoz de la embajada de Israel metida a experta crítica televisiva: el trabajo de Yolanda Álvarez es, «sin más, el producto de una activista».

Yo no entiendo a los que se escandalizan porque Israel actúe así. Hace lo que siempre ha hecho. Presionar, cohibir e intentar sentar mando en plaza, que para eso son más chulos que un ocho y no hay quien tenga huevos de toserles…

A esta representante diplomática creo que hay que agradecerle su ausencia de subterfugios: Caballeros, hasta aquí hemos llegado. Tienen ustedes informando del conflicto de mi país con los terroristas de Hamás a una roja peligrosa que parece su portavoz. Sepan que estamos profundamente cabreados con el asunto y entenderemos como un gesto de buena voluntad que actúen en consecuencia.

Y a la dirección de informativos de TVE le falta tiempo para sacar a su corresponsal de Gaza cagando leches.

Lo de la contundencia a cara descubierta se agradece porque así nos ahorramos tener que descifrar insinuaciones. Pero sinceramente, señora Hamutal Rogel, portavoz de la embajada israelí en España, ¿no le parece a usted, y a quienes le encargaron tan amenazante escrito, que igual están intentando matar moscas a cañonazos?

Para su alivio, señora Rogel, ¿por qué no le explica a sus cabreados superiores que TVE cuenta con unos gestores tan torpes que en dos años han conseguido que no la vea casi nadie, que en julio ha obtenido un miserable 8,9 por ciento de share y que se trata de una empresa a la que, por el camino que va, la amenaza de liquidación por derribo sobrevuela inclemente sobre ella; que ya no la ven ni los rojos, ni los azules ni los amarillos y que lo que ha hecho usted con su histérica soflama es descubrir a quienes ya habían perdido toda esperanza en la solvencia de sus contenidos que, a pesar de la presión y la vocación censora de sus mandos, aún existen trabajadores en TVE que intentan -y consiguen- cumplir con las reglas de su oficio de una manera decente?

Buena la han hecho ustedes, señores de la embajada israelí en España: han vuelto a poner a TVE en valor permitiendo así a los comisarios políticos que mandan en ella en nombre del PP, que saquen pecho y lo usen como coartada para presumir de pluralidad. Eso sí, de volver a meter a Yolanda en Gaza, ni hablamos.

La presión israelí esta vez no ha necesitado echar mano de sus prestigiosos y eficaces servicios secretos, ni tampoco de conspiraciones bajo cuerda: Rogel lo ha hecho a cara descubierta y a través de facebook y twitter, la manera menos discreta del mundo de comunicar y comunicarse, pero que parece estar revelándose como la más contundente. Permitidme que apueste doble contra sencillo: Yolanda Álvarez no volverá a Gaza.