Opinion · Las carga el diablo

¿Quién se ha cargado a Juan Carlos Monedero?

juan-carlos-monedero-644x362Aproximadamente a las seis de la tarde de este jueves 30 de abril, cuando apenas faltaba una hora para que Juan Carlos Monedero comenzara la grabación del programa que cada semana modera en La Tuerka, Noelia Vera y yo nos fuimos con él al plató, enchufamos un ordenador portátil y nos dispusimos a seguir por streaming el momento quizás más importante en la corta historia de Podemos. Éramos pocos los que en ese instante sabíamos ya lo que Pablo Iglesias iba a comunicar en rueda de prensa en el Círculo de Bellas Artes.

He tenido hace unos minutos una conversación con Juan Carlos Monedero -arrancó Pablo. Ha presentado su dimisión de los órganos directivos de Podemos y he aceptado su dimisión.

Juan Carlos no apartaba la mirada de la pequeña pantalla, pero no movía ni un solo músculo.

Juan Carlos dimite -continuó Pablo- después de cumplir con sus obligaciones como responsable de programa. Ha presentado el programa marco que será hecho público en pocos días. Es, como podréis imaginar, algo enormemente doloroso para mi.

Decidí respetar el silencio entre nosotros tres y la emoción contenida de Noelia, pero no pude evitar que mi mente se disparara camino del 17 de enero del año pasado en el Teatro del Barrio, el día en que nació Podemos. Y se me agolparon las frases de aquella esperanzadora jornada: «Podemos somos todos, repetían, haremos las cosas de una manera distinta, empoderaremos a la gente, si no haces política te la hacen, somos más, tenemos memoria, no tenemos miedo, el bipartidismo está agotado y el régimen del 78 también, hay que echarlos y podemos echarlos…»

Supieron recoger los promotores de Podemos el malestar, la indignación y esa necesidad de contar con algo nuevo y distinto que cientos de miles de personas transmitíamos ya en aquel momento. Había que acabar con las tropelías del PP y necesitábamos un instrumento, una etiqueta. Y allí estaba Podemos, con Pablo y Juan Carlos al frente, dando el paso.

– «Que no, que no, que no nos representan, que no», coreábamos… Y poníamos «todas nuestras complacencias» en el liderazgo de dos profesores de universidad que cuatro meses más tarde darian el campanazo consiguiendo un millón doscientos cincuenta mil votos y cinco escaños en el Parlamento Europeo

Juan Carlos no solamente es un compañero de años sino que además es uno de mis mejores amigos, y ha sido y es una figura determinante para nuestra biografía política, por supuesto para Podemos.

Un compañero de años al que yo miraba mientras escuchaba las palabras de su amigo y la verdad es que parecía experimentar un enorme alivio. Resultaba evidente que se estaba quitando un peso de encima. Pero se mire como se mire, pensaba yo, su marcha es una putada en toda regla. El alma máter del proyecto que ha removido los cimientos de la política de nuestro país en el último año… triturado por la implacable maquinaria de un sistema, de un régimen, dispuesto a hacerle pagar lo más caro posible haberles sacado sus vergüenzas al aire. Su larga retahíla de víctimas: Rubalcaba, Chaves, Griñán, Pujol, Juan Carlos de Borbón, Cayo Lara, Rosa Díez, Francisco Granados, Ignacio González,Tomás Gómez, Rodrigo Rato… todos debían estar haciendo palmas con las orejas. Incluso Emilio Botín e Isidoro Álvarez, allá donde se encuentren, lo tenían que estar celebrando por todo lo alto. En apenas un año, Monedero había pisado tantos callos que no quedaba pez gordo alguno que no estuviera dispuesto a poner toda la carne en el asador hasta conseguir hacerlo fosfatina. Y lo han conseguido. Ya está. Ya se han cobrado la pieza.

– El poder ha hecho muy bien los deberes contra mí -declararía hace un par de días.

Nuestra organización se quedaba estrecha para Juan Carlos, continuó explicando Iglesias en la rueda de prensa. Juan Carlos no es hombre de partido, Juan Carlos es un intelectual que necesita volar.

– Coño, a ver si me van a poner una bomba, nos comenta relajado y desenvuelto.

¿Quién se ha cargado a Juan Carlos Monedero? ¿Montoro? ¿Soraya? ¿»El País» y su particular manera de orientar las informaciones sobre Podemos? ¿los periódicos amamantados por el PP? ¿el Ibex 35 que, acojonado, ha puesto todas sus cañones a funcionar? ¿las luchas internas del aparato de un partido recién nacido? Una cosa está clara: le ha tocado los cojones mucho… a muchos. Y además, con fundamento. No se lo podían perdonar. Cuando una persona despierta tanta inquina en sectores tan distintos, esto significa sin duda alguna que hace pupa, que ha dado en el clavo con su discurso y con sus ideas y que el sistema ha intuído el peligro que esto acarrea como no aplique correctivos con urgencia. Así que, costara lo que costara, tenían que conseguir que su cabeza acabara rodando. Y rápido.

Dentro de tres años, o de treinta y tres, le devolverán el dinero que tuvo que adelantar a Hacienda, pero de nada servirá ya. Lo han conseguido quemar a fuego lento, al tiempo que acojonaban a sus compañeros de viaje hasta lograr que muchos de entre ellos compraran el mensaje de que Monedero les perjudicaba para crecer. Una vez más se repite la historia: los espíritus libres y los aparatos son muy difíciles de casar entre sí.

Estábamos de acuerdo los dos, remató Pablo en la rueda de prensa, en que Juan Carlos puede ser una figura mucho más útil tanto para Podemos, como para el cambio político, como para las necesarias reflexiones críticas que siempre nos deben acompañar en todos nuestros caminos, trabajando sin la presión y sin la losa de las responsabilidades orgánicas.

Puede ser, pero igual que el comer y el rascar, que cuando empiezas no sabes el momento en que vas a poder parar, cuando abres el melón y comienzas a servir cabezas en bandeja de plata, es difícil saber hasta dónde llegará el corte. Una cosa está clara. Los malos, de momento, van ganando por goleada. Se han cobrado la pieza que más les preocupaba porque saben que Monedero es mucho más Podemos que la mayor parte de Podemos. Como lo sabe la gente de a pie. Como lo intuyen quienes toman nota de todo lo que dice y lo ponen en valor:

– Hay que recuperar el frescor del 15M
– No podemos acabar pareciéndonos a quienes combatimos
– Nunca, como en política, conocí tanta gente tóxica por metro cuadrado
– No puede ser que el Ibex 35 mande más que 10 millones de trabajadores.

La gente de a pie sabe que buena parte del proyecto de Podemos está basado en el peso intelectual de Juan Carlos Monedero. Pero había un conflicto interno. Un conflicto que comenzó cuando, tras los furibundos ataques de febrero, ganó peso la tesis de que tenía que dar un paso atrás «por el bien del proyecto».

– Vaya la que se ha montado tras mis declaraciones a Radiocable esta mañana, me comenta cuando Pablo termina su comparecencia. Y pensar que anoche me acosté tarde y he estado a punto de quedarme dormido…

J.T.