Opinion · Las carga el diablo

El día en que Iglesias entrevistó a Iván Redondo

Repasar, tres años largos más tarde, la conversación que Pablo Iglesias mantuvo con Iván Redondo el veinte de abril de 2016 en Otra vuelta de Tuerka resulta un ejercicio sumamente ilustrativo. Lo recomiendo a quienes ya la visteis y escuchasteis en su día y también, cómo no, a quienes aún la tenéis pendiente.

En aquel entonces, ni Iglesias ni Redondo, ni por supuesto tampoco Pedro Sánchez, podían imaginar el lugar que acabarían ocupando cada uno de ellos en la veraniega España de 2019. A Sánchez ni siquiera lo habían expulsado todavía de la secretaría general del PSOE y el currículum de Redondo, donostiarra de 1981 curtido en la Universidad de Deusto (Humanidades y Comunicación) y en la de Madrid (Economía), lo rellenaban asesoramientos a miembros del Partido Popular como Basagoiti, García Albiol o José Antonio Monago. Faltaba más de una año para que acabara convirtiéndose en el asesor áulico de Pedro Sánchez, cuando este decidió volver a pelear en las primarias de su partido.

Redondo parecía tener bien claras sus ideas ya por aquel entonces, como quedó certificado durante la citada conversación con Iglesias, en la que definió el papel de un spin doctor como el de “una persona que se tira por un barranco por su cliente”. He aquí algunas de las perlas que nos regaló aquel día:

Cuando hay una zona de ruptura y tú vas a esa zona de ruptura, tú la puedes estirar hacia la izquierda o hacia la derecha.

– Es importante simplificar, conectar con las experiencias, vivencias y circunstancias de cada uno.

– Un estratega tiene que dominar la comunicación y las instituciones. Eso te hace educar la mirada. El líder no es nadie sin un equipo detrás. Un piloto de Fórmula Uno no gana si no dispone de un buen equipo de ingenieros y de un buen coche.

– Siempre he sido una persona discreta, que trata de prevenir, respetuoso con cualquier tipo de ideología. Mi madre era del PNV, tengo hermanos del PSOE y del PP, somos plurales.

– Creo en la cultura popular, en la cultura de masas, lo que le falta a la política española es la gestión de lo que quiere la gente. No creo en el elitismo, donde alguien toma una idea, la lanza y nadie la entiende.

– Sospecho de quienes no creen en la comunicación política.

– Llevo diez años predicando en el desierto en muchas ocasiones, porque había poco campo para la comunicación y para el asesoramiento por falta de cultura política. Aquí se ha dado más importancia a la burocracia, a la noción de que España es más una administración que una sociedad civil, y eso se ha roto ahora.

– En política te están grabando siempre, por eso en primer lugar hay que analizar el punto de partida; lo segundo es definir tus objetivos, ya sea en una entrevista, una rueda de prensa o un plan de educación. Hay que elaborar una estrategia, un plan de acción y la clave de un plan de acción es el calendario.

– El tiempo en política es lo más importante, porque todo el mundo acaba cadáver. Solo es cuestión de tiempo. El que controla el tiempo gana.

– El ochenta por ciento de los votos lo producen el veinte por ciento de los mensajes.

Y ojo al cierre de la conversación, a las palabras que Redondo escogió para el brindis que Iglesias acostumbra a proponer a sus invitados en el minuto final de Otra vuelta de Tuerka:

«Yo creo –comenzó diciendo- que los tiempos han cambiado, y que la política tiene que cambiar con los tiempos, y creo firmemente, y es lo que defiendo siempre, en el entendimiento entre la izquierda y la derecha… Le he traído este peón de ajedrez de regalo a Pablo, porque creo que es la figura que nos une a todos: el peón es el militante, el asesor, esa persona que siempre está detrás. Y recordemos que cuando un peón consigue llegar hasta la casilla ocho, puede transformarse en cualquier pieza. Y es con la estructura de peones como se ganan las partidas en la política y en el ajedrez”.

Han pasado tres años y casi cuatro meses desde aquel día de abril de 2016 en que tuvo lugar la entrevista que acabo de resumir, un momento en el que habría hecho falta mucha imaginación para predecir que las cartas a día de hoy iban a estar repartidas como lo están.

Ahora quizás se entienda mejor lo de “simplificar el mensaje para conectar con la gente», o que el piloto de Fórmula Uno hable un día de “escollos”, otro de “gobiernos paralelos” y al siguiente proclame que “como percibe desconfianza”, pues ahora el que no se fía es él.

En estos días de un agosto de incertidumbres y desencantos, repasar la conversación entre Iglesias y Redondo de hace tres años puede que ayude a entender muchas cosas, a reflexionar también y quizás hasta a maliciar qué demonios es lo que puede estar cociéndose en el retiro de Doñana.

J.T.