Las carga el diablo

RTVE. Hasta que no pase el último gato…

Hoy les voy a contar una pequeña historia que me toca de cerca. En julio de 2018, mi nombre figuraba entre los diez candidatos a formar parte, de manera provisional, del Consejo de Administración de RTVE. Se iba a poner en marcha, quizá lo recuerden, un concurso público y, hasta que este finalizara, el gobierno del PSOE, que había mandado a Rajoy a su casa tras ganarle una moción de censura, consiguió pactar con PNV y Unidas Podemos un Consejo y un Presidente provisionales para la radiotelevisión pública.

Seis candidatos serían ratificados por el Congreso y cuatro por el Senado. Eso estipula la ley. Yo pertenecía al cupo de la Cámara Alta, y allí comparecí el día 3 a la espera de ser votado. En el Congreso no era preceptivo este trámite, así que mis seis compañeros fueron elegidos por mayoría absoluta en segunda votación sin necesidad de los sufragios de PP ni Ciudadanos. Mientras ellos recibían en sus casas el nombramiento oficial que certificaba su elección por el Congreso, el Senado, entonces aún con mayoría del Partido Popular, tumbaba mi candidatura y las de mis tres compañeros.

No importaba, todo estaba controlado, proclamaba el gobierno. Cuando el Senado rechaza propuestas de este tipo, la ley estipula que el proceso continúa en el Congreso y allí se resolvería, así que no había problema: seríamos ratificados Consejeros. Que no nos preocupáramos, nos repetían, que todo estaba bien atado. Fue entonces cuando me acordé por primera vez de uno de los refranes que mi abuelo solía repetir con frecuencia: "Juanito, no digas nunca FU hasta que no pase el último gato". Así se lo recordé a mi compañera cuando, juntos e ilusionados, ella pelín más que yo, nos dispusimos a seguir por internet el desarrollo de la votación.

El recuento en segunda vuelta reunía todos los ingredientes de una película de suspense. Así, cuando Ana Pastor reveló el contenido de la última papeleta quedó demostrado que la catástrofe acababa de consumarse: nuestra lista con los cuatro consejeros que faltaban había obtenido… 175 votos. Faltaba uno para la mayoría absoluta, la mesa dio el asunto por concluido, pasó a otra cosa, los seis nombramientos anteriores quedaron anulados, la botella de cava quedó en la nevera y nosotros estupefactos, sin acabar de dar crédito a lo que acababa de suceder. Nuestro gozo en un pozo. Dos diputados del PSOE, qué casualidad, se habían equivocado de papeleta provocando así que sus votos fueran considerados nulos.

Conclusión: RTVE se quedaba de momento sin Consejo y, en consecuencia, sin Presidente. Pero había un plan B, según la legislación, donde nosotros ya no contábamos: el gobierno podía designar, y así lo hizo, un Administrador o Administradora Único/a, provisional, por supuesto, que concentraría todo el poder hasta que el concurso a celebrar alumbrara un nuevo Consejo. Sería cuestión de "unos pocos meses", aseguraron. Nombraron a Rosa María Mateo, cuya "provisionalidad" acaba de cumplir 31 meses y ahora, por fin, parece que puede haber fumata bianca para un nuevo Consejo de Administración. Pero… ¿ha pasado el último gato?

Este jueves, los seis primeros candidatos acaban de ser elegidos por el Congreso. En primera votación, porque el PP se ha sumado al acuerdo a cambio de incluir a tres consejeros de su cuerda. Los seis, si todo transcurre como la otra vez, recibirán estos días en sus casas el nombramiento oficial. Y como en la anterior ocasión, en breve está previsto que tenga lugar la votación del Senado ¿Puede haber problemas? Esta vez parece que pocos porque, aunque el PP insista en bloquear acuerdos para nuevos nombramientos en el Consejo General del Poder Judicial y otras instituciones, no les serviría de nada votar en contra ya que el PSOE cuenta ahora con mayoría absoluta en la Cámara Alta.

Bien, hasta aquí todo perfecto, ya solo quedaría la traca final: la elección definitiva del Presidente de la Corporación. Sabemos quién es el elegido (el profesor José Manuel Pérez Tornero) pero el espaldarazo legal depende de una votación en el Congreso que, tras contar ya con los diez Consejeros, debería celebrarse en pocas semanas. Tal y como está el patio, ¿cumplirá el PP su pacto para que solo sea necesaria una votación que supere los 210 diputados, los 3/5 que manda la ley?  Si votara en contra y fuera preciso recurrir a una segunda ronda, ¿estamos en condiciones de asegurar que los grupos que propiciaron la investidura de Sánchez y la aprobación de los Presupuestos, le sacarían al Gobierno de coalición las castañas del fuego para que el candidato a presidente de RTVE sumara mayoría absoluta?

Prácticamente está hecho, por supuesto, no tiene por qué haber ningún problema pero, como en julio del 18 le repetía a mi compañera mientras seguíamos con atención el recuento que me dejó a un voto de ser nombrado Consejero… "mejor no decir FU hasta que no pase el último gato".

J.T.