Las carga el diablo

Periodismo oscuro, casi negro

Un quiosco de periódicos en Madrid. E.P./Óscar Cañas
Un quiosco de periódicos en Madrid. E.P./Óscar Cañas

La deriva histérica que últimamente sufrimos en periódicos, radios y televisiones, ¿es inercia o se trata de algo diseñado a conciencia? El desequilibrio que existe en nuestro país entre los medios de comunicación que informan desde una perspectiva de derechas y la de aquellos que lo hacen desde la izquierda ha llegado a tales extremos que hasta quienes lo propician puede que estén empezando a temer que tanto descaro acabe perjudicándoles.

Hablar bien de Pablo Casado por sistema es tratar de tonto al ciudadano medio, pero la mayoría de los medios no paran de hacerlo mañana, tarde y noche. Elevar a Díaz Ayuso a los altares, con fotos místicas y titulares babosos es menospreciar la inteligencia de quien todavía te compra o te lee. Ofrecer la información sobre la vuelta de Millán Astray al callejero madrileño, escondiéndola en página par, es contribuir al suma y sigue del infame chantaje de la ultraderecha. Rivalizar cada día a ver quién idea la portada más agresiva contra el Gobierno de coalición resulta patético. Y una vergüenza para el oficio periodístico.

En los titulares y en cómo está orientada una noticia, se puede percibir cómo cambia el tratamiento y el empleo de verbos y adjetivos según el partido político del que se esté hablando:

- ¿Pufos judiciales del PP? Redacción comedida, que no es cuestión de jugarse el puesto.
- ¿Exabruptos de Vox? Si los sueltan, tendremos que hacernos eco, ¿no?
- ¿Reproducir mentiras? Si mienten, no es problemas nuestro, nosotros nos limitamos a reproducir lo que dicen. ¿Contrastarlo, verificarlo?, ¡qué pereza!

- ¿Críticas al Gobierno de coalición? Se abre la veda. Aquí ya empieza el desahogo en el empleo del lenguaje. Si es pelín virulento mejor, que a los lectores eso les gusta. Y a los jefes también.
-¿Unidas Podemos? A degüello y sin compasión alguna. ¿Para qué están los adjetivos y los verbos valorativos sino para usarlos donde además parece que últimamente hasta queda cool hacerlo?

Y a fe que usan los verbos a conciencia, claro que sí: He aquí algunos ejemplos:

"Podemos exige al PSOE restar 3.200 millones a las eléctricas por la luz (El Mundo del martes 24); "Podemos amenaza con salir a la calle por el precio de la luz y abre otro frente con Sánchez (El Correo del 12 de agosto); Podemos presiona al PSOE para forzar una rebaja urgente del recibo de la luz (La Vanguardia del martes 24); Los socios aprietan al Gobierno para que cumpla la agenda legislativa pactada (Ideal del lunes 23);"La presión sobre la parte socialista del Gobierno para que aborde la reforma del mercado eléctrico crece cada día. Dentro del Ejecutivo, Unidas Podemos no ceja en su ofensiva..." (El País del jueves 26)

¿Para qué usar términos como "solicita", "reclama" o "pide" si puedo utilizar "exige", "amenaza", "presiona", "aprieta" o "no ceja".? A nadie se le ocurre tener en cuenta que Unidas Podemos lo que hace es limitarse a recordar la obligación que tiene todo el Gobierno de coalición de que se cumplan los pactos firmados que hicieron posible ese Gobierno. Porque los contratos, y un pacto de Gobierno es un contrato, están para ser cumplidos. Que se cumplan ha de ser lo normal y no lo extraordinario, como parece deducirse de según qué textos firmados por turiferarios mediáticos que se dedican a rasgarse las vestiduras cuando UP recuerda, como es su obligación, el carácter sagrado de los acuerdos firmados y la necesidad de su cumplimiento.

A lo largo de mi vida profesional he compartido guardias, coberturas y noches de cierre con muchos de los profesionales de la información que últimamente se han echado al monte. Muchos de ellos andan ahora apostados en digitales de cuyos nombres no quiero acordarme, o diseminados por tertulias varias, u ocupando puestos de responsabilidad en radios y televisiones, incluso también hay algún radiopredicador que otro en esa lista... Muchos de ellos, como decía, eran excelentes periodistas, doy fe ¿Por qué decidieron olvidar buena parte de lo que ellos mismos enseñaban en su día? ¿Qué fue lo que les llevó a pasarse al lado oscuro?¿Codicia, ambición, inseguridad? Era, y por tanto tienen que seguir siendo, listos, currantes y competentes ¿Qué es lo que ha pasado pues, qué es lo que me he perdido?

Como escribía al principio, tanto desequilibro en el panorama informativo, donde hay que buscar con lupa medios en los que, como este en el que tengo el honor de escribir, se enfoque la información desde una óptica decente, no puede traernos nada bueno. La descarada derechización de la mayoría de los medios españoles es una seria amenaza tanto para la credibilidad del periodismo como para la supervivencia del oficio de informar. El asunto anda muy oscuro, casi negro.

J.T.

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