Las carga el diablo

¡Saquen sus sucias manos de la clase obrera!

Agentes de la Policía Nacional durante la manifestación de los trabajadores del metal por las calles de Cádiz.- EFE

Aunque el acuerdo que puso fin a las protestas en Cádiz no sea para tirar cohetes y aunque el comportamiento policial fuera tan vergonzoso como rastrero, durante esos nueve días ocurrieron también en la Bahía cosas hermosas protagonizadas por gentes con dignidad, gentes que nos devuelven la fe en que no todo está perdido, que luchar merece la pena y que los derechos se conquistan como toda la vida: peleándolos.

Entre las cosas que han quedado ahí y que al menos yo pienso recordar y citar durante mucho tiempo, se encuentra un tuit del alcalde de Cádiz frenando en seco el intento del fascista Abascal de capitalizar las protestas: "Señoros de VOX, escribió Kichi, saquen sus sucias manos de la clase obrera gaditana. Saquen sus sucias manos de una tierra inclusiva y diversa. Sáquenlas!"

El líder de Vox había tenido la cara dura de intentar terciar en el conflicto simulando en redes estar a favor de los trabajadores por si encontraba así algún despistado que pudiera llegar a creerse su apoyo. Hace falta tener poca vergüenza. Acostumbrado a pescar en todas las aguas revueltas posibles, con los problemas de Cádiz se le fue la mano. Acostumbrado a no documentarse antes de soltar barbaridades, en este caso pinchó en hueso.

Las gentes de Cádiz llevan ya décadas dejando claro que con ellos no se juega. Gracias a las luchas en el puente Carranza, Astilleros sigue abierto (hay que recordar que en el año 1995 Pedro Solbes -ministro socialista de Felipe González- decidió cerrarlos y a los dos días se tuvo que echar atrás); gracias a las movilizaciones, la Bahía no se ha convertido ya en la zona turística con la que sueñan los amigos de Abascal y de Casado, responsables ellos de esa política depredadora practicada en la zona y cuyo objetivo es acabar antes o después con cuanta actividad industrial quede viva en Puerto Real, San Fernando, el Puerto de Santa María o Cádiz capital.

Como se recordaba en un vídeo protagonizado por artistas y escritores andaluces difundido durante los días del conflicto, toda la industria auxiliar gaditana lleva décadas siendo desmantelada. Así, lo que en tiempos llegara a ser una zona pujante y llena de vida ha acabado transformada en un triste desierto de solares desangelados. Miles de puestos de trabajo se fueron evaporando uno detrás de otro convirtiendo así la zona en campeona nacional del índice de paro con más de un 23 por ciento. A día de hoy.

La multinacional Delphi, una empresa que fabricaba piezas de automóviles, cerró en 2007 dejando sin empleo directo a 2.500 trabajadores y a otros 1.000 más de empresas auxiliares. Altadis, la antigua fábrica de tabaco, cerró definitivamente sus puertas en 2014 dejando desempleadas y prejubiladas a 1.100 personas. La empresa San Carlos en San Fernando, que se dedicaba a la construcción de motores y piezas de barcos, cerró y dejó en la calle a 400 operarios en 1999. Navalips, que fabricaba hélices, dejó a más de cien familias sin amparo cuando resolvió abandonar la actividad. En 2012 Gadir Solar, dedicada a las placas solares, hizo lo propio con más de 200. Cuando Ibérica Aga, que producía y distribuía oxígeno y otros gases además de material quirúrgico, decidió en 2010 bajar la persiana tras ocho décadas de actividad, tenía casi 80 personas trabajando. Y así sucesivamente...

Los Astilleros, ahora Navantia, la mayor fuente de trabajo de la región, fueron reconvertidos una y otra vez y siguen vivos de milagro. Junto a ellos han conseguido sobrevivir aún en la zona la empresa  Alestis (especializada en diseño, fabricación y montaje de aeroestructuras) Airbus, fabricante de aviones, y Dragados (construcción). Estas compañías operan en un buen porcentaje a través de empresas auxiliares que precarizan a sus trabajadores con contratos temporales, lo que traducido significa no garantizar derechos laborales. En estos momentos, más de 3.000 empleos están en peligro en estas empresas.

Y en ese contexto, cuando los ánimos estaban más calientes tanqueta policial incluida, va Abascal y publica el farisaico tuit afirmando que "la lucha de los obreros del metal es la reivindicación legítima de una provincia condenada a la miseria." No tardó en ser neutralizado como se merecía: "Saquen sus sucias manos de la clase obrera gaditana. Saquen sus sucias manos de una tierra inclusiva y diversa. Sáquenlas!".

J.T.