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En Semana Santa las multas caen del cielo

En abril de 2013, la Dirección General de Tráfico anunciaba a bombo y platillo la llegada de Pegasus, “el primer radar del mundo certificado para la vigilancia aérea en las carreteras”. Durante aquella operación especial que se prolongó del 8 al 14 de abril, el único helicóptero dotado con esta tecnología llegó a controlar a 522 vehículos, multando por exceso de velocidad a 88 de ellos. Con una tasa de multas del 16%, el sistema impulsado por la DGT conseguía sancionar tres veces más que los radares en carretera. En la actualidad, ya hay seis helicópteros dotados con esta tecnología.

Aunque es verdad que desde principios de los años 2000 los helicópteros de la DGT cuentan con cámaras de gran precisión que servían de apoyo a las acciones sancionadoras, no es menos cierto que fue en 2013 cuando entró en funcionamiento Pegasus. Detrás de él, seis años de trabajo, pues aunque se basa en una cámara del fabricante canadiense L-3 Wescam, se han tenido que introducir diversas modificaciones para que pudiera ser certificado.

 

¿Cómo funciona?

El helicóptero está dotado de una cámara MX15 de L-3 Wescam, que consta a su vez de videocámaras: una panorámica que sigue al vehículo y capta su velocidad y una segunda con teleobjetivo para captar con nitidez la matrícula.

El sistema es capaz de determinar mediante GPS las coordenadas del vehículo a partir de la posición del helicóptero que, a su vez, se determina con tecnología de giróscopos y acelerómetros. Tiene capacidad para determinar la velocidad desde 1.000 pies de altitud (unos 300 metros de altura) y a un kilómetro de distancia, lo que hace complicada su identificación por parte de los conductores.

En el helicóptero viajan el piloto y un Guardia Civil o un operador de cámara, que son quienes graban en Betacam-Digital las imágenes cuando ven una infracción (no graba durante todo el recorrido). Confirmada la infracción, un fotograma de la grabación se envía
telemáticamente como prueba al Centro de Tratamiento de Denuncias
Automatizadas (ESTRADA) desde donde se tramita.

 

¿Por qué mide la velocidad con tanta exactitud?

Es posible gracias a un telémetro láser que lleva incorporado y que mide la distancia exacta entre el helicóptero y el vehículo con un margen de error de menor al 1%. Esta fue una de las principales modificaciones que fue necesario incorporar para que estuviera homologado por el Centro Español de Metrología (CEM). En el equipo original, el telémetro disparaba cada 5 segundos y sólo había un disparo. Tras los cambios introducidos, ahora se producen al menos tres disparos cada nueve segundos y se calcula la media. El rango de velocidad que puede detectar va desde los 80 a los 360 km/h.

 

¿Cómo es la cámara?

La Wescam MX15, con sus 400 mm de díámetro y 460 mm de alto, puede llegar a alcanzar un peso cercano a los 44 kg cuando incorpora todos los sensores. Entre éstos podemos encontrar un captador térmico por infrarrojos de gran aumento; dos cámaras color para día con lente de zoom (una con 470 líneas de TV de resolución y otra con 800 líneas); otras dos cámaras para día con lente de mira de dos canales y 800 líneas de TV de resolución (con diversos ángulos de campos de visión) y una última cámara nocturna.

A ello se suma, ademas, el LRF nocturno para los ojos tipo láser (vidrio erbium), con un longitud de onda de 1,54 μm y un rango de 20 km (con una resolución de +/- 5m). La cámara cuenta con aislamiento de vibración, ofreciendo un rango de recorrido de 360ºcontinuos, hasta 7 canales de vídeo analógico electro-óptico por infrarrojos y una interfaz de video digital serie por infrarrojos HotLink.

 

¿Cuántos Pegasus hay en circulación?

El primero de ellos despegó en marzo de 2013. Siete meses después y 177.000 euros más, la DGT adquiría un cinemómetro adicional. No pasarían ni dos mes más y volveríamos a conocer que desde el ente del ministerio del Interior se compraba otra cámara MX15 por valor de 605.000 euros y cuatro nuevos radares, comn un coste de 640.000 euros.

Cada Pegasus cuesta unos 60.000 euros y es su instalación (alrededor de 100.000 euros) lo que encarece su adopción. Son muchos los detractores de la medida por todos los costes que entraña, pues a los mencionados hay que sumar, entre otros, varios miles de euros en combustible que cuestan  estos vuelos de helicóptero y que podrían emplearse, quizás, en mejorar el estado de las carreteras.

En todo caso no parece que sea esa la intención de la DGT, que en febrero de este mismo años adquiría a Eurocopter otros siete aeronaves por valor de 28 millones de euros.

¿Se puede recurrir una multa soportada con imágenes de Pegasus?

En realidad, las vías de escape de una sanción que procede de Pegasus es la misma que con cualquier radar: intentar desacreditar la fuente que captó la infracción, es decir, demostrar que no se trata de un medio fiable o correctamente homologado. Podremos librarnos de la multa si el cinemómetro no ha pasado los debidos controles metrológicos y para ello, tenemos derecho a solicitar una prueba o informe de fiabilidad de Pegasus.