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Cómo destruir armas químicas en alta mar

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El buque Cape Ray en la base de Rota (US Navy/Morgan Over)

El pasado domingo expiró el plazo que tenía Siria para entregar su arsenal de armas químicas, del que se calcula que aún resta un 8%. Las estimaciones realizadas por parte de la ONU y la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ) se mueven en torno a las 1.300 toneladas de agentes químicos que, tras el ataque que se produjo el año pasado, deben ser destruidas antes del próximo 30 de junio.

¿Cómo se destruyen estos agentes químicos, considerando su elevada peligrosidad por, entre otras cosas, su enorme volatilidad? La respuesta no está en tierra. Está en alta mar. Allí serán destruidos agentes tan peligrosos como gas mostaza (de los llamados vesificantes porque penetran a través de los tejidos y provocan quemaduras y ampollas en la piel y tejidos internos), sarin o VX (del grupo de neurotóxicos que impiden las transmisiones nerviosas entre células, provocando la muerte en cuestión de minutos).

La mayor parte de los agentes químicos más peligrosos del arsenal sirio están siendo neutralizados a bordo del buque estadounidese Cape Ray, un carguero que ya fue modificado hace año y que ha servido con anterioridad en misiones humanitarias. Este buque de casi 200 metros de eslora no es un desconocido para España, puesto que el pasado mes de febrero, sin ir más lejos, estaba atracado en la base militar de Rota.

Así, el pasado 7 de enero un carguero danés partía del puerto sirio de Latakia, dirigiéndose a aguas internacionales camino del puerto italiano de Gioia Tauro, donde haría el trasvase de la mercancía al Cape Ray (cerca de 560 toneladas a bordo). En este buque estadounidensese encuentran instaladas dos unidades ‘portátiles’ de hidrólisis, que en un principio el ejército estadounidense había desarrollado para trabajar sobre el terreno, por lo que tuvieron que ser modificadas ante vibraciones de alta mar, vertido de líquidos y otros posibles percances que se pueden producir durante la travesía. El coste de cada unidad ronda los 5 millones de dólares.

Neutralizar con sosa cáustica

¿En qué consiste la hidrólisis? Básicamente el proceso se basa en descomponer los agentes químicos en agua muy caliente para, posteriormente, neutralizarlos con hidróxido de sodio, es decir, lo que comúnmente se conoce como sosa caústica.

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Cada una de las unidades de hidrólisis es capaz de procesar de 5 a 25 toneladas al día, por lo que trabajando incesantemente, los cálculos hablan de 90 días trabajando para neutralizarla totalidad. Como consecuencia de este proceso, se producirán cerca de 5,7 millones de litros de residuos tóxicos, que habrán de ser tratados en plantas en tierra. La OPAQ ha sido tajante al declarar que no se realizará ningún vertido al mar.

Entre las plantas que trabajaran en esta destrucción (además de la de los agentes menos peligrosos del arsenal sirio) se encuentran las de Ellesmere Port (Cheshire, Reino Unido), Munster (Baja Sajonia, Alemania) y Port Arthur (Texas, EEUU).

Medidas de seguridad

Las dos unidades de titanio para realizar la hidrólisis se encuentran situadas en la cubierta principal, bajo unas enormes tiendas de campaña blancas de 18×10 metros aproximadamente. En caso de que se produjera algún tipo de vertido, las tiendas cuentan con un sistema de ventilación basado en carbono capaz de evitar cualquier escape de vapores tóxicos al exterior del barco.

Por otro lado, no se ha escatimado en el despligue de personal a cargo de la hidrólisis: si los marineros del Cape Ray suman 35 en total, los técnicos químicos alcanzan los 64.

La paradoja de EEUU

El Gobierno de Obama es uno de los que mas ha presionado a Siria con la destrucción de su arsenal de armas químicas y, sin embargo, EEUU es probablemente el mayor incumplidor con la Convención de Armas Químicas. Se calcula que sólo desde la I Guerra Mundial hasta 1960, EEUU almacenó unas 31.500 toneladas de armas químicas en nueve instalaciones diferentes (comparativamente, el arsenal de Siria sería un 4% de eso).

En 1985 el propio Gobierno de EEUU dió la orden a su ejército de destruir todos los arsenales químicos, fijando 1994 como la fecha tope para cumplir con su destrucción. Incumplió, como años después también incumpliría la fecha de 2007 tras suscribir la Convención de Armas Químicas, así como sus sucesivas prórrogas. ¿Por qué incumple con los plazos si la propia tecnología con la que se están destruyendo las armas sirias es norteamericana?

Mientras, alrededor del 10% del arsenal químico de EEUU (8% e Pueblo (Colorado) y un 2% en Blue Grass (Kentucky), están almacenados y, según algunas fuentes, no en las mejores condiciones precisamente. En cuanto a los plazos manejados por Washington, digamos que pueden ser calificados de generosos: el 8% de Pueblo será destruido mediante procesos biotecnológicos para 2019 y el restante 2% de Blue Grass mediante un proceso denominado ‘oxidación con agua super-crítica’ para 2023.