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5 hechos que levantan sospechas en Ferguson

Algo huele mal en Ferguson. La muerte del joven de 18 años Michael Brown a manos del policía Darren Wilson (28 años) ha levantado una oleada de revueltas raciales que ya trascienden St. Louis llegando, incluso, a Nueva York. La nefasta gestión de las protestas por parte del gobernador de Missouri, Jay Nixon, y la opacidad que se cierne sobre la posterior investigación de los hechos no han hecho más acrecentar las sospechas de que se está produciendo un encubrimiento, bien de una negligencia o, de lo que sería peor, de un asesinato racial.

La familia de Brown encargó una autopsia privada al prestigioso forense paleontólogo Michael Baden que, entregado a la causa, ha renunciado a su tarifa habitual de 10.000 dólares por autopsia. Baden, que se retiró en 2011 como forense de la policía del estado de Nueva York, ya declaró en el polémico caso de O.J. Simpson y participó activamente en los análisis forenses de los asesinatos de John F. Kennedy y Martin Luther King Jr., entre muchos otros.

Las conclusiones de Baden y su ayudante Shawn Parcells han generado todavía más sospechas. A continuación, presento algunos de los puntos más polémicos:

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1.- Al menos seis disparos contra un sospechoso desarmado. Las autoridades tardaron varias días en publicar que Michael Brown había sido abatido por, al menos, entre seis y ocho disparos en cabeza y pecho, tal y como filtró la examinadora médico del condado de St. Louis, Mary Case. ¿Por qué se tardó tanto en hacer pública una cantidad de disparos que, a todas luces, parece excesiva para detener a alguien desarmado?

2.- Sin autopsia oficial. Diez días después de que Brown fuera tiroteado hasta la muerte no se ha hecho pública la autopsia oficial; de hecho, algunas voces hablan que ésta podría tardar hasta dos semanas. En su lugar, sí han filtrado que se han detectado restos de marihuana en el cadáver y, unos días antes, un vídeo en el que Brown aparece con un amigo en una tienda robando cigarrillos, tratando así de incriminar a alguien que no tenía antecedentes y, que de ser cierto, seguiría sin justificar ser acribillado a tiros. Además, días antes de hacer público el vídeo, el propio jefe de policía de Ferguson, Tom Jackson, aseguró que cuando Wilson dio el alto a Brown no sabía que éste era sospechoso de robo.

Los familiares han tenido que encargar un examen privado que no ha contado con toda la colaboración que cabía esperar por parte de las autoridades (ver más adelante). Y como guinda al pastel, el FBI realizará una tercera autopsia, algo que no resulta nada habitual considerando que ni siquiera se conoce aún la del Condado.

3.- No hubo forcejeo previo. En contra de las primeras versiones policiales, la autopsia de Baden determina que no hubo ningún tipo de forcejeo. No hay signos de violencia en el cuerpo de Brown, salvo las abrasiones en el rostro, propias de la caída cuando el cuerpo sin vida se desplomó contra el suelo. Además, no se ha encontrado ningún resto de pólvora en su cuerpo, por lo que los disparos se produjeron a cierta distancia. Las autoridades no han permitido examinar la ropa de la víctima, donde quizás sí podría haber algún residuo de pólvora. Tampoco se ha podido examinar el coche de patrulla, desde donde Wilson efectuó, al menos, uno de los disparos.

4.- ¿Acribillar para detener? Los resultados preliminares de la autopsia encargada al prestigioso forense paleontólogo Michael Baden sugieren que, aunque es complicado establecer el orden de los impactos, los cuatro disparos del brazo fueron los primeros, tres de ellos profundos y suficientes para dar el alto a una persona, y un tercer rasguño. Los dos de la cabeza habrían sido los últimos, siendo mortal el que entró por la parte superior, lo que indica que Brown ya estaba inclinado hacia delante con la cabeza mirando al suelo, bien abatido o en señal de rendición. Este fatal disparó le mató en el acto al alcanzar el cerebro.

Además, no se han encontrado todas las balas. Únicamente tres proyectiles de los al menos seis disparos se han recuperado en el cuerpo de Brown (los correspondientes a los dos de la cabeza y el pecho). En este sentido, a cada orificio en el cuerpo del joven no le corresponde una bala, puesto que hay varios orificios de salida y reentrada. Es el caso de la bala que le alcanzó en el ojo derecho: posteriormente salió por el lado derecho de la mandíbula y volvió a penetrar en su cuerpo por la clavícula. Las autoridades no han colaborado tampoco con Baden compartiendo las radiografías para ver dónde se encontraron los proyectiles.

5.- Disparos de frente. Baden sostiene que los disparos se realizaron de frente a la víctima. ¿Contradice esta conclusión el testimonio de algún testigo que asegura que Brown fue disparado por la espalda? En realidad no tiene por qué: unos de los disparos en el brazo, el situado en el antebrazo, podría haberse producido cuando Brown escapaba y estaba de espaldas al agente Wilson. Al ser alcanzado en el brazo, se daría la vuelta y recibiría el resto de los impactos.

Además, otras teorías del origen de este disparo dejan aún más en evidencia al policía, puesto que todo indica que la bala podría haber alcanzado el antebrazo del joven cuando éste se encontraba con los brazos en alto en señal de rendición o por encontrarse en posición defensiva, protegiéndose la cara y el rostro, ante la ráfaga de tiros del policía.