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O dejas de vender rifles o dejas de utilizar mi software

Salesforce, la compañía de software empresarial especializada en marketing y la relación con los clientes (CRM, por sus siglas en inglés), ha plantado cara a la pasión por las armas de fuego que se vive en buena parte de la población estadounidense. El mensaje que ha mandado a sus clientes es claro: o dejas de vender rifles o dejas de utilizar mi software.

La nueva política comercial de Salesforce no sólo impide que sus clientes comercialicen una amplia variedad de armas de fuego, incluidas las automáticas y semiautomáticas, sino también componentes como los dispositivos que permiten transformar un arma para que dispare ráfagas. La medida afecta a un número reducido de clientes existentes, que tendrán que posicionarse cuando sus contratos venzan. Mark Benioff, máximo responsable de la compañía, siempre ha sido muy crítico con las armas, como demostró en su cuenta de Twitter el año pasado cuando reclamó la prohibición del rifle AR-15, el más popular en EEUU.

El ultimátum ha llegado a superficies comerciales de armas  como Camping World, según informa Washington Post, que invierte al año cerca de un millón de dólares en la tecnología de Salesforce. Aunque se trate de un software que no se instala localmente por operar directamente desde la nube, lo cierto es que cambiar de proveedor no resulta tan sencillo como se ha venido banalizando para vender las bondades del modelo cloud, como se denomina en inglés. Hasta el doble de inversión podría costar mover los datos de un sistema a otro, reconfigurar los sistemas y volver a formar a la plantilla que utiliza el software.

Con este movimiento, Salesforce está haciendo valer su posición predominante en el mercado para intentar impactar positivamente en una grave problemática social. Con todo, la decisión ha suscitado mucha polémica en EEUU y ya se escuchan voces que recriminan prácticas discriminatorias contra los vendedores de armas, vulnerando la Segunda Enmienda, que establece que “siendo necesaria una milicia regulada para la seguridad de un Estado libre, no se violará el derecho del pueblo a poseer y portar armas”.

Algunas superficies comerciales llevan ya tiempo reduciendo o eliminando la venta de armas en sus establecimientos: Dick’s Sporting Goods retiró tanto las pistolas como la munición de las estanterías de 125 de sus 720 centros comerciales, mientras que la cadena Walmart dejó de vender armas de estilo militar hace cuatro años y el año pasado elevó la edad mínima de 18 a 21 años para comprar munición. También han seguido estos pasos sitios de comercio electrónico como Amazon o eBay.