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¿Somos adictos a la información?

A nadie se le escapa que estamos sobre expuestos a la información, habiendo multiplicado exponencialmente las fuentes de donde procede con internet, las redes sociales y los dispositivos móviles. Hay quien se resiste a caer en esa vorágine digital pero, ¿y si biológicamente fuéramos adictos a la información?

Un reciente estudio publicado en PNAS y realizado por el Instituto de Neurociencia Helen Wills y la Escuela de Negocios Haas, ambos en Universidad de Berkeley (California), profundiza en esta cuestión, habiendo llegado a la conclusión de que, ya no es sólo que los seres humanos seamos curiosos por naturaleza, sino que nuestro cerebro está ávido de información, por muy inútil que ésta sea. En cierto modo y como indica el profesor Ming Hsu, uno de los científicos que ha llevado a cabo el estudio, “la información es su propia recompensa”.

Cuando los científicos arrancaron el proyecto se marcaron el objetivo de responder a dos preguntas fundamentales: ¿por qué la gente busca información? y ¿cómo se identifica la curiosidad en el cerebro?

Tras experimentar con las personas que se ofrecieron voluntarias, el estudio determinó que nuestra búsqueda de información no siempre está motivada por el valor que ésta nos puede reportar sino, simplemente, por el deseo de querer saber, más allá de la utilidad de ese saber.

Analizado el proceso mediante resonancias magnéticas, el equipo comprobó cómo se activan partes de nuestro cerebro relacionadas con las recompensas, las mismas que responden a otros estímulos como el dinero, las drogas o los alimentos. Cuando consumimos información, al igual que sucede con los otros estímulos, nuestro cerebro produce dopamina, una hormona y mensajero químico que desempeña un papel clave en la dirección de la motivación.

Asimismo, la investigación llegó a identificar códigos neuronales en el cerebro similares a los que se dan cuando hay probabilidades de ganar dinero en el juego. Esto explicaría cómo una persona puede llegar a ser adicta a la información, entendida ésta, simplemente, como revisar una y otra vez las notificaciones de nuestros teléfonos móviles.

En este sentido, uno estudio reciente indicaba que el 50% de las personas está conectada al móvil más de dos horas al día. Además, una de cada tres personas mira su terminal más de 100 veces al día, una cifra que en el caso de los menores de 25 años se dispara a 150 veces al día para el 25% de ellos.