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Las corridas de toros sin maquillaje

Fotograma del documental ‘Bullfight’.

En plena embestida de los sectores taurinos, con hashtag como #LaTauromaquiaNoSeToca, resulta más conveniente que nunca rescatar el documental Bullfight que dirigió Iago Prada en 2017.  La cinta de dos horas de duración y estrenada en Europa en abril de 2018 se rodó en 4K con siete cámaras y diez micrófonos ultra direccionales que grabaron una corrida íntegra. Tal y como se pregunta en su promoción, «¿qué pasaría si elimináramos la música, el folclore, los aplausos, los olés y los vítores de una corrida?» El resultado es este documental: «una corrida de toros sin maquillaje de ningún tipo».

La página web del documental ya nos ofrece un anticipo de lo que encontraremos en la cinta. Más allá del estoque o el descabello, la web muestra un escaparate de objetos diseñados para infligir daño al toro, mostrados con la crudeza de las lesiones que provocan.

DIVISA. Inmediatamente antes de salir al ruedo, al toro se le coloca una divisa distintiva de la ganadería, sujeta con un arpón de 6 cm y que hace, además, que el toro salga más alterado.
PUYA. Los picadores darán un número determinado de puyazos en el tercio de varas. Las puyas miden hasta 9 centímetros de largo y 3,6 de diámetro.
ESTRIBO. El llamado “crimen del estribo del picador” consiste en sacar el pie del estribo cuando el caballo embiste en el tercio de varas, para que choque su cabeza contra este bloque de acero forjado que puede llegar a pesar 50 kilos y se produzcan heridas, fracturas o incluso traumatismos.
BANDERILLAS. A continuación, en el tercio de banderillas, el banderillero coloca seis banderillas (ocho si las coloca el torero), que se sujetan con unos arpones de 6 centímetros.

 

 

A las imágenes y los impactantes sonidos les acompañan ls comentarios de un veterinario -Enrique Zaldívar, presidente de Asociación de Veterinarios Abolicionistas de la Tauromaquia y del Maltrato Animal (AVATMA)-, que relata desde un punto de vista científico qué les sucede a los toros, a los caballos… Ni entrevistas, ni datos adicionales… nada. Una auténtica bofetada de realidad que se sustrae al espectadora en las corridas de toros que se emiten en TVE y que el Partido Popular (PP) recuperó en mayo de 2016 después de que hubiera sido prohibidas.

La crudeza, la realidad de lo que realmente son las corridas de toros no interesan y por eso en la televisión todo queda edulcorado. Imágenes y sonidos reales como los de la cinta de Prada son censurados. De hecho, no encontrarán ningún trailer de la película en plataformas como YouTube, pues ésta considera que infringe sus políticas.  Tanto es así que, incluso, la proyección prevista en Aranjuez (Madrid) el pasado mes de abril fue cancelada por la Junta Electoral Central por considerar que el espacio previamente reservado para el acto debía estar a disposición de la campaña de los partidos políticos de cara a las Elecciones Generales.

Aunque el objetivo del documental no es que ningún espectador lo pase mal, lo cierto es que durante algunas proyecciones no es raro ver cómo hay personas que se levantan y abandonan la sala; en Europa, incluso, llegaron a preguntar al realizador cuándo se habían rodado las imágenes, pensando que tal barbaridad no era posible en pleno siglo XXI. Lo es. Sucede. ¿Te através a ver Bullfight?