Opinion · La oveja Negra

‘Tom Z Stone The fool on the Hill’: vivimos rodeados de zombis

He conocido a varios zombis en mi vida. Sí, sí, no se rían. Seguro que ustedes también se han cruzado con alguno. Tal vez incluso se encuentren entre los lectores de esta columna. No sería raro. Vivimos rodeados de zombis. Están por todas partes. Y cada vez hay más. Como si se fomentara el crecimiento de su número desde las alturas. Tal vez porque los zombis (a pesar de lo que se ve en series y películas) dan muchos menos problemas que los imprevisibles seres humanos, con sus absurdas dudas y sus ridículos sueños. Los zombis no piensan por sí mismos. Se mueven por inercia, por costumbre. Su motor son los instintos primarios. Y eso les hace ser más manejables. No se plantean cambiar lo que está mal o lo que no les gusta. Su máxima es “de casa al trabajo y del trabajo a casa”. Prefieren ver programas estultos en la televisión para no tener que pensar. Los pocos que leen eligen indefectiblemente best sellers. Y si en algún momento perciben alguna reminiscencia de su olvidada condición humana, una sensación de insatisfacción, de vacío interior, se van de compras a unos grandes almacenes. El consumo es el mejor analgésico, el ansiolítico más eficaz para seguir caminando. La zanahoria está ahí, a solo un metro, ya casi la alcanzamos, un paso más, solo un paso más.

Tom Z Stone The fool on the hill, escrita por Joe Álamo y editada por Cazador de Ratas, es una novela cóctel con tres cuartas partes de género negro y una de zombis. Y el resultado es de lo más sorprendente. No se sabe bien por qué los muertos han comenzado a reaparecer en Valencia. Y deben adaptarse a su nueva condición. Tom Z Stone ha decidido hacerse detective. Varios de sus casos apuntan en una misma dirección: el tráfico de órganos de reanimados. Y tras este lucrativo negocio siempre suena un mismo nombre: El Pintas. Tom Z sabe que es un tipo peligroso y no le gustaría perder la vida… otra vez.

Reconozco que no me gustan las novelas de zombis. Así que me acerqué a la obra de Álamo con todos mis prejuicios erizados. Al cerrar la última página, tuve que reconocer que me lo había pasado bien. Muy bien. La historia tiene todos los ingredientes del hard boiled clásico. Detective alcohólico, rubia despampanante y manipuladora, policías corruptos, mafia, violencia… y zombis. Un divertido derroche de imaginación, una original vuelta de tuerca al género. Una novela muy bien escrita que destila conocimiento del noir en cada una de sus páginas. Dudo que le guste a los que toman el whisky solo. Le encantará a los que prefieren mezclarlo con cola. Yo lo tomo de las dos formas. Porque a mí lo que me gusta es beber.