Opinion · La oveja Negra

‘Tarántula’: almas sencillas, abstenerse

Vaya por delante que disfruto más con el estilo norteamericano (el anglosajón, para ser exacto) de novela negra que con el francés. Disfruto con su sentido del ritmo; con esa forma impúdica de mostrar e utilizar la violencia sin complejos; el atrevimiento chulesco con el que rompen con las normas, retuercen el lenguaje, o explotan nuevas temáticas. En una palabra: arriesgan. Es cierto que no son todos. Y que la mayoría de escritores anglosajones actuales se dedican al execrable oficio de generar best sellers tan previsibles como estúpidos. Pero están Ellroy, Peace, Price…

Sin embargo, hoy voy a recomendar una novela negra francesa que jamás he podido olvidar. Indeleble y terrible, como cuando ves por primera vez a tu padre llorar.  Una obra perturbadoramente original. Se trata de Tarántula, escrita por Thierry Jonquet y editada por última vez por Ediciones B con motivo del estreno de la película de Pedro Almodóvar “La Piel que habito”, basada en la obra (las barbaridades que se pueden hacer con una obra maestra). Lean primero la novela y, si les gusta, no vean la película. Es un consejo de amigo. Si lo hacen corren el riesgo de convertirse en Carlos Boyero.

Richard Lafargue, es un respetable cirujano plástico cuya vida está marcada por dos mujeres: Viviane, su hija, una muchacha desequilibrada encerrada en un manicomio por  causa de un suceso traumático La segunda es Eve, una joven atractiva y sofisticada. El sueño de cualquier hombre que se cruza con ella. De todos menos el de Richard. El cirujano la da todos los caprichos pero también la somete a castigos periódicos con los que pretende vengar una antigua afrenta que Eve desconoce. Un joven ladrón, y asesino por accidente se esconde de la policía. Cree que el único que puede ayudarle es Richard. Internarse en el peligroso triángulo formado por una loca, un hombre enfermo de venganza y una mujer fatal humillada es lo más arriesgado que ese matón hará en toda su vida.

Jonquet demuestra su maestría manteniendo la tensión durante toda la novela, atrayendo al lector con un extraño triángulo amoroso del que apenas comprendemos nada. Y cuando por fin nos desvela lo que encierra, ya es demasiado tarde. “Tarántula” es un  clásico. Una de esas novelas imprescindibles de las que no puedes entender que alguien al que le guste la novela negra no haya leído. Una bomba de relojería que sabes que te va a estallar en las manos y, sin embargo, no puedes soltar.  Como dijo Michel Lebrun sobre este libro: “Almas sencillas, si todavía quedan, abstenerse de leer este libro”.