Opinión · La oveja Negra

‘Hollywood Moon’: la verdad siempre está en la calle

Podría decirles muchas cosas sobre Joseph Wambaugh. Podría decirles que fue sargento de policía en Los Ángeles. Quizás por eso sus novelas destilan autenticidad. Esa mezcla de humor, surrealismo, crueldad y estupidez que componen el día a día de cualquier policía que patrulla las calles. Podría decirles que es uno maestro manejando tramas corales protagonizadas por seis o siete personajes. Que sus obras rebosan ritmo, originalidad y frescura. Podría decirles todo esto pero prefiero que se queden con los que dijo James Ellroy sobre sus libros: “Las novelas de Joseph Wambaugh me salvaron la vida”. Cuando Ellroy era joven y vivía en la calle, emborrachándose con vino barato y entrando en casas ajenas para sustraer lencería de mujer, robó una de las novelas de Wambaugh. La estaba leyendo tirado en un contenedor cuando la policía lo detuvo por vagabundear. Al día siguiente lo soltaron, pero no le devolvieron el libro. Así que volvió a robar otro y continuó leyendo en el punto donde se había quedado. La policía interrumpió de nuevo su lectura y se lo volvió a llevar a comisaría. Ellroy tuvo que robar la novela una tercera vez para terminarla. Fue entonces cuando decidió que quería ser escritor.

Hollywood Moon, editada por Mosaico dentro del Grupo Norma, resume todas las características del estilo de Wambaugh.

Dewey Geason es un maestro del disfraz que organiza estafas con sus dos secuaces, un sofisticado negro con rastas y un motero tatuado. Los agentes de la policía de los Ángeles Hollywood Nate y Dana Vaughn van tras un merodeador que ha atacado violentamente a varias mujeres. Flotsam y Jetsam, un par de policía famosos por sus exhibiciones sobre la tabla de surf, buscan a un tipo con rastas y a un matón de mirada enloquecida lleno de tatuajes. En la comisaría de Hollywood existe el proverbio de que la luna llena saca a la bestia que todos los ciudadanos llevan dentro. Y eso es peligroso en una zona poblada por travestis enganchados y aspirantes a actor desesperados por conseguir la fama. Dispuestos a matar para conseguirlo, si es necesario.

Súbanse a esta montaña rusa. Déjese llevar por los personajes de Wambaugh, por la potencia de su escritura, por sus diálogos contundentes como puñetazos, por su prosa seca y vigorosa, por esas descripciones tan precisas que el lector creerá que va sentado en un coche patrulla, por su salvaje verdad. Dense un paseo por ese Hollywood que no enseñan en las rutas organizadas.

Si me permiten otro consejo, desde el pasado 28 de septiembre hasta el 11 de octubre se está celebrando Granada Noir, el festival andaluz dedicado al género negro. Acudirán autores tan destacados como Alicia Giménez Barlet, Ian Manook, Graziela Moreno, José Luís Muñoz o Carlos Bassas. Como dice el eslogan de esta edición, el crimen sería perdérselo.