Opinion · La oveja Negra

“Blackout”: no subas a un ascensor con desconocidos

Es una situación extraña esa de estar encerrado en un espacio reducido con personas a las que nunca has visto. Deseando que llegue tu planta, o las de tus acompañantes, y por fin te quedes solo. Sin hacer esas cosas tan raras que hacemos todos en un ascensor para parecer normales: la mirada fija en el techo, la mirada fija en el suelo, a ver como tengo de largas las uñas, ahora me da por jugar con las llaves… y si el viaje se prolonga tal vez nos veamos empujados a iniciar una conversación tipo “parece que va a cambiar el tiempo”. Hay distintos tipos de usuarios de ascensor que suelen repetirse. Está el egocéntrico que se pasa todo el trayecto mirándose en el espejo. El claustrofóbico pegado a las puertas de salida, el despistado que se baja en la planta que no es. El flatulento que se dedica a repartir sus regalos sorpresa. Sí, es curiosa la forma en que nos comportamos dentro de un ascensor.

“Blackout”, escrita por Gianluca Morozzi y editada por Alba, nos habla de tres personas muy distintas que se quedan atrapadas dentro de uno de estos sustitutivos de las escaleras. Tomás, un chico a punto de abandonarlo todo y marcharse con su novia a Ámsterdam; Claudia, una camarera lesbiana con un ridículo uniforme sexi; y Aldo Ferro, el dueño de tres discotecas obsesionado con Elvis. Uno de los tres es un asesino en serie. 15 de agosto. Bolonia está desierta. Nadie les escucha. Las horas pasan y el calor es insoportable, como lo que empieza a ocurrir dentro del ascensor. Lo que los tres ocupantes no saben es que, en realidad, son tres ratones de laboratorio a los que observan sin perder detalle.

“Blackout” es un thriller psicológico negro en el que Morozzi va creando más y más tensión, hasta llegar a su brutal clímax. Ese es uno de los aciertos de la obra junto con los personajes. Pero Morozzi quiere ir más allá  y da otra vuelta de tuerca para construir un final supuestamente lógico, transformando el suspense psicológico de la novela en una crítica social. Y ese último giro es, en mi opinión, uno de los puntos débiles del libro. Por inverosímil y algo forzado. A pesar de ello, “Blackout” es una novela distinta y original. Muy recomendable. Fue llevada al cine por el director mexicano Rigoberto Castañeda.