Opinión · La oveja Negra

“Justo”: haz siempre lo que te diga tu madre

Portada de la novela “Justo”, de Carlos Bassas

Mi madre me decía que tuviera cuidado con quién me juntaba. Así que, con siete años, bajé a la calle y me junté con los más bandarras. Aún siguen siendo mis amigos. Mi madre me decía que me mantuviera alejado de los bares. Ahora, cuando traspaso la puerta de muchos de ellos, me reciben con un: “Hola, Carlos, ¿qué te pongo? ¿Lo de siempre?”. Mi madre me decía que eligiera una profesión con la que me sintiera realizado, que fuera un servicio para los demás y en la que me pagaran bien. Tampoco le hice caso. Elegí ser periodista y así me ha ido.

“Justo” es el título de la última novela de Carlos Bassas del Rey, editada por Alrevés. Pero también es el nombre de su protagonista. Un anciano al que su madre de niño contó una historia. En cada generación, Dios envía al mundo a treinta y seis justos para que mantengan el equilibrio entre el bien y el mal. Para que impartan justicia. Esa que no se puede encontrar en los libros de leyes. Esa que se siente en las tripas. Y su madre le dijo a Justo que él era uno de esos treinta y seis. Así que el anciano consagra su vida a su misión: asesinar malvados. Pero en su camino se cruza un nombre del pasado. Una injusticia que quedó impune. Una cuenta por saldar.

“Justo” es la historia de una venganza, de un hombre atormentado, marcado por la tragedia y la locura. Carlos Bassas deja que sea el lector el que decida qué es cierto y qué no en la novela (la voz de la madre de Justo, siempre hablándole dentro de su cabeza; los crímenes; los personajes con los que se cruza el protagonista) y ese es uno de los grandes aciertos de la obra. Pero “Justo” también es un recorrido sentimental por una Barcelona que se desvanece, que ya se ha perdido, convertida en un parque temático para turistas. La maestría con la que Carlos Bassas dota de ese aire nostálgico a toda la novela hace que trascienda el hecho concreto de que nos hable de su ciudad natal. En realidad está describiendo todas las ciudades, todos los rincones que han sido importantes en nuestras vidas, todos los lugares inolvidables que van desapareciendo. Como nuestra juventud, como nuestra memoria, como nuestra vida. La ciudad que siempre había sido nuestra, transformada en algo incomprensible, ajeno, hostil. Recordándonos que este tiempo ya no es el nuestro. Una magistral mezcla de sensibilidad, memoria y nostalgia que convierten a “Justo” en un libro distinto. Una novela negra especial. Absolutamente recomendable.

Quizás el único punto oscuro de la obra sea la sorpresiva aparición de un personaje imprescindible para resolver el final. Ustedes decidirán. Justo es una novela original, que conmociona y conmueve. No se la pierdan, va a dar mucho que hablar en 2019.