Opinión · La oveja Negra

‘Odio’: el nacimiento de la novela de procedimiento policial

Odio, por Ed Mcbain

Si les digo el nombre de Salvatore Lombino, solo unos pocos sabrán de quién estoy hablando. Lo mismo ocurrirá con Hunt Collins, Curt Cannon, Richard Marsten, Ezra Hannon, o John Abbott. ¿Saben qué tienen en común todos ellos? Son algunos de los seudónimos que utilizó Lombino en sus obras. Resulta obvio que al bueno de Salvatore no le gustaba las resonancias transalpinas de su nombre, así que se lo cambió oficialmente por uno que sonara mucho más anglosajón: Evan Hunter. Un nombre definitivo, contundente. Aunque en esta columna nos interesa otro de sus sosias: Ed McBain.

En 1956, McBain publicó Odio, la primera de sus más de cincuenta novelas protagonizadas por un personaje hasta ese momento nunca visto dentro del género: la comisaría del Distrito 87. Una de las últimas ediciones del libro fue editada en la Serie Negra de la editorial RBA. McBain rompió con el estereotipo del detective solitario que dominaba la novela negra clásica. En Odio los protagonistas son una serie de policías, con su metódico trabajo en equipo, haciendo una y otra vez las mismas preguntas a los testigos. Aparecen auténticos procedimientos forenses, los agentes de policía son cínicos, aunque humanos. Y de fondo, la ciudad como un monstruo omnipresente y malvado. McBain había inventado la novela de procedimiento policial.

Hay un asesino de policías en Isola (una metrópolis sospechosamente parecida a Nueva York). Concretamente en el Distrito 87. Primero matan al detective Reardon. Cuando su compañero también es brutalmente asesinado, las autoridades lo atribuyen a un ajuste de cuentas entre bandas criminales. Pero el cadáver de un tercer agente les hace comprender que se encuentran ante algo distinto. Algo que convierte a todos los agentes de la comisaría del Distrito 87 en potenciales víctimas.

McBain creó un nuevo estilo dentro del género negro, imitado hasta la saciedad, no solo en la literatura (es imposible negar su influencia en series como Canción triste de Hill Street o The Shield, por poner dos ejemplos).

Múltiples tramas que se van solapando a lo largo del libro, contraposición vida laboral y vida privada de los policías, exposición rápida y cinematográfica, brutales escenas de acción y agresivas imágenes de violencia, todo esto unido a diálogos tan reales que uno parece haberlos escuchado en un cambio de turno de cualquier comisaría.

La maestría de McBain le lleva a crear diálogos entre tres y cuatro personajes sin que el lector se pierda en ningún momento. Todo ello con la aparente sencillez de su estilo. Pulcro y sin florituras. Quizás no obtuvo el reconocimiento que su trabajo merece por esa moralidad que envuelve todas sus obras y una creencia en el ser humano un poco candorosa. Sin embargo, para que se hagan una idea de la talla de este escritor, él fue el autor, junto con Alfred Hitchcock, del guion de Los pájaros, adaptación de una historia de Daphne du Maurier. Odio es la obra fundacional de una nueva forma de contar historias dentro del género. Un libro que cualquier amante que la novela negra tiene la obligación de leer. Luego no digan que no se lo advertí.