Opinión · La oveja Negra

‘La sangre helada’: la violencia como forma de vida

Es imposible leer una novela sobre barcos balleneros sin que aparezca surcando nuestro subconsciente Moby Dick. El gran leviatán blanco creado por Melville está intencionadamente muy presente en La sangre helada, la sobrecogedora novela de Ian McGuire editada por Roca.

La obra trata sobre el enfrentamiento entre dos hombres marcados por la violencia y por su tiempo justo en los días previos a que ambos zarpen en el Volunteer, un barco ballenero inglés a finales del siglo XIX. Por un lado, está el arponero Henry Drax, maloliente, lujurioso, brutal, salvaje y amoral. Un psicópata al que la época en la que vive no solo camufla, sino que acepta. Un tipo violento para unos tiempos violentos. Y por otro está el joven e inexperto Patrick Sumner; un cirujano y antiguo miembro del ejército atormentado por su pasado pero que aún conserva algo parecido al sentido de la justicia. El barco zarpa desde Yorkshire para dirigirse a las aguas del Círculo Polar Ártico. Lo que nadie sabe es que dentro del barco se esconde un sangriento asesino.

En La sangre helada, McGuire nos cuenta el eterno enfrentamiento entre el bien y el mal marcado por estos dos personajes complejos, muy lejos ambos de ser prefectos, lo que los hace más creíbles y profundos. La obra es una mezcla perfecta de varios géneros: la novela negra y el género de aventuras, incluso la novela histórica. Un atractivo cóctel que logra convertirse en un libro de una potencia inusual. Destacando la recreación de ambientes, de atmósferas. Inolvidables las descripciones de los olores tanto dentro del barco como en las distintas tabernas de la ciudad. Leyéndolas uno casi es capaz de percibirlas físicamente y eso habla de la sutileza y la exactitud de la escritura de McGuire.

El tema principal de La sangre helada es la violencia. Parte de ella nace de la descripción realista de cómo era la industria ballenera del siglo XIX. Un negocio despiadado y sangriento. Pero en sus páginas, McGuire nos enfrenta a distintos tipos de violencia, la industrial (contra los animales, incluso contra los grumetes), la homicida y la del Imperio Británico reflejada en los recuerdos del doctor Sumner. Lo que nos lleva a preguntarnos por qué una nos parece aceptable, hasta justificable, y otra sin embargo no.

La sangre helada es un viaje a ninguna parte donde McGuire nos muestra todas las miserias del ser humano. Una epopeya desesperanzada e inútil donde la codicia mueve los hilos y los hombres, convertidos en marionetas, parece que bailan cuando en realidad solo se agitan al sentir el tirón. Un libro con reminiscencias de Melville, Cormac McCarthy o el Joseph Conrad de El corazón de las tinieblas. Palabras mayores. Imprescindible. Un maravilloso regalo de Reyes, solo para los que hayan sido malos.