Opinion · La oveja Negra

‘Sucios y malvados’: rezar a la Virgen de las Rameras

Portada de ‘Sucios y malvados’

La chica se recostó en la cama. Parecía agotada. Con ese cansancio vital de los que llevan una vida que no quieren. Me dijo que no le gustaba hablar con los periodistas porque siempre preguntaban lo mismo. No les interesaba saber la verdad. Pero dejó que la entrevistara. Al menos la siguiente media hora no la pasaría debajo de un cliente. Me habló de ellos. De los hombres que pagaban por estar con ella. «Los peores son los que vienen bien vestidos. Son como manzanas, hermosos por fuera pero podridos por dentro». Me habló de sus sueños, de un novio que la hacía sonreír, del día en el que lograra salir de esas sucias cuatro paredes. Le pregunté por los proxenetas que le obligaban a trabajar allí. Entonces la entrevista terminó de golpe. Tenía la mirada siempre recelosa de los que saben demasiado, de los que han visto demasiado, de los que han vivido demasiado. Apenas sobrepasaba los veinte años.

Uno de los temas centrales de Sucios y malvados, la novela de Juanjo Braulio editada por ediciones B, es la violencia ejercida contra las mujeres, más concretamente la explotación a la que son sometidas las prostitutas.

Una serie de extraños crímenes sacuden la ciudad de Valencia. Un hombre ahorcado en plena calle, los cadáveres de seis niñas encontrados en un contenedor… La inspectora Roma Besalduch tendrá que descubrir qué hay detrás de todos estos crímenes mientras trata de que su vida personal no se resienta. A la vez, un grupo de prostitutas tratan de sobrevivir a la explotación de sus proxenetas y, como ocurrió en la Valencia medieval, se encomendarán a la Virgen de los Desamparados, también conocida como la Virgen de las Rameras.

Juanjo Braulio construye una poderosa novela policial cargada de denuncia social. La obra comienza con unos de los arranques más originales y potentes que he leído en los últimos años. Un grupo de trabajadores de una empresa celebran que les ha tocado el Gordo de la lotería. Entre la alegría, uno de ellos llama a su casa para despedirse. Minutos después se suicida. Sucios y malvados esta repleta de tramas y de subtramas, aparentemente inconexas, como hilos de un tapiz que poco a poco se van uniendo, gracias a la mano de Juanjo Braulio, hasta mostrarnos el conjunto final. Con un estilo directo, sin medias tintas, Braulio estructura una novela compleja y dura. Asumiendo riesgos, tratando temas tan pegados a la realidad como la corrupción política, la violencia contra las mujeres, la falta de justicia y la venganza. 640 páginas para mostrarnos la cara oculta de Valencia y, por extensión, de nuestra sociedad. Una novela coral que se sustenta en su bien trabajada trama y un grupo de personajes originales y alejados de los clichés. Braulio es uno de los nuestros.

Han pasado los años, pero a veces sigo recordando a aquella chica tumbada en la cama cansada de vivir. Y me pregunto si seguirá mordiendo manzanas podridas.