Opinion · La oveja Negra

‘Bicho raro’: el monstruoso mundo adulto

La adolescencia. Ese momento fronterizo entre la niñez abandonada y los titubeantes primeros pasos en el territorio de la madurez. Donde aún todo está por decidir. Cuando las promesas empiezan a no cumplirse y el futuro deja de ser esa espesa nebulosa para mostrarnos con claridad su decepcionante rostro. Es el tiempo en el que hay que empezar a elegir con qué puerta nos quedamos en el concurso de la vida. Sabiendo que al abrirla muchas otras puertas se cerrarán para siempre. Y no habrá marcha atrás. Que ese será el comienzo de un camino que jamás podremos desandar. Una cueva llena de las telarañas del mundo adulto se nos irán pegando al cuerpo. Y aunque corramos para liberarnos de ellas, lo único que conseguiremos es enredarnos más y más hasta quedar paralizados. Resignados. Conformistas. Frustrados. Esperando que nos toque la lotería para que nuestra vida cambie mientras nos entretenemos con distintos tipos de pantallas para no pensar en todos los sueños a los que hemos ido traicionado. No, el mundo adulto no es el comienzo de nada sino el final de algo. En la adolescencia, uno sube los peldaños pensando que la vida es como una escalera, siempre hacía arriba. Pero pronto nos damos cuenta de que en realidad se trata de un tobogán. Y comenzamos a descender, rápido, cada vez más rápido.

En Bicho raro, escrita por Cathi Unsworth y maravillosamente editada por SD edicions, la autora enfrenta esos dos mundos: el de los adolescentes, extraños, incomprendidos, perdidos; contra el sólido y aparentemente recto mundo de los adultos.

El expolicía Sean Ward ha sido contratado para investigar un extraño crimen ocurrido veinte años antes en la ciudad inglesa de Ernemouth. Un cuerpo apareció salvajemente mutilado junto a símbolos relacionados con la magia negra. Corrie Wooddrow tenía quince años cuando fue condenada como autora del asesinato. Pero después de todo este tiempo, los avances en técnicas forense han conseguido aislar restos de ADN en la escena del crimen que no pertenecen ni a la víctima y a Corrie. Había alguien más allí aquella noche y eso es lo que quiere averiguar Sean Ward. La novela salta hacia atrás en el tiempo y nos lleva a 1984, meses antes de que todo ocurriera. Corrie es una chica solitaria, extraña, una de esas amigas que las madres nunca quieren para sus hijas. Un bicho raro. A pesar de ello sale con Debbie y sus amigos. Lo único que les une es la música. Echo and the Bunnymens, Sister of Mercy, Siouxsie and the banshees.  Todo cambia con la llegada a la ciudad de Sammy, la nieta del dueño del parque de atracciones.  Una chica manipuladora que quiere apropiarse de todo lo que tenga que ver con Corrie y Debbie, amigos, ropa, personalidad…

Bicho raro es una de las novelas más radicalmente originales del 2018. Una carga explosiva contra las estructuras establecidas de familia, trabajo, dinero y respetabilidad. Donde las apariencias sirven para ocultar la verdad. Donde los prejuicios se utilizan para castigar al diferente, al distinto, al que no nos gusta. Con un lenguaje directo y muy cuidado, unos personajes muy bien trabajados y un ritmo alto favorecido por capítulos cortos, Bicho raro  es una de esas novelas que permanecen en la cabeza, aunque hayan pasado días desde que se cerró la última página del libro. Cathi Unsworth despliega todos sus conocimientos sobre cultura popular para construir una novela distinta, en la que apenas importa quién es la víctima o el asesino. Porque lo que los rodea es mucho peor.