Opinion · La oveja Negra

‘Modotti’: la vida como obra de arte

Hay algo prodigiosos, casi mágico, en la atracción que sentimos por algunos personajes. Esa sensación de estar unidos a ellos, sin importar que jamás los conociéramos en persona, que vivieran en otra época o que ni siquiera compartiéramos con ellos el mismo idioma. A mí me ocurre con Dorothy Parker. Leo todo lo que cae en mis manos sobre ella, sus libros (muy recomendable la edición de sus cuentos titulada Colgando de un hilo, editada por Lumen), sus biografías, sus artículos…  Y con cada nueva pieza que consigo encajar en el puzle de su personalidad tengo la sensación (falsa, probablemente) de que estoy más cerca de ella, de que la conozco mejor que sus coetáneos, mejor que a muchas de las personas con las que convivo. Hasta el punto de que a veces siento que yo también he estado sentado en la mesa redonda del Algonquín, jugando al póker con ella y con Harpo Marx.

A Ángel de la Calle le sucede algo similar con Tina Modotti, la fotógrafa, actriz, modelo y sobre todo activista política. Un personaje fundamental para entender la primera mitad del siglo XX.

Fruto de esta fascinación nace la novela gráfica Modotti, una mujer del siglo XX, editada por Reino de Cordelia. Una nueva edición de este comic convertido ya en un clásico, con más páginas y con otro final motivado por los nuevos descubrimientos sobre la vida de la activista italiana.

Una mujer que participó en gran parte de los acontecimientos históricos de su época. Fue actriz en Hollywood, fotógrafa en México, espía en Moscú y Berlín, activista en España durante la Guerra Civil. Aprendió fotografía con  Edward Weston. Conoció a Frida Khalo, Diego Rivera, John dos Passos, Vladimir Mayakovski, Andre Gide, Walter Benjamin… Incluso su muerte está rodeada de misterio. Murió en un taxi, en México. De un ataque cardiaco. Ella nunca había padecido del corazón. Tenía 46 años. El epitafio de su tumba lo escribió Pablo Neruda.

Ángel de la Calle nos narra la biografía de esta mujer radicalmente libre a través, literalmente, de sus ojos. Porque el autor aparece en el cómic como un personaje más. Y vemos cómo la fascinación por Modotti le acompaña y va creciendo con él. Parte de la vida de Ángel de la Calle está marcada por su amistad con Paco Ignacio Taibo II. Por eso en esta novela gráfica también se cuentan acontecimientos como el nacimiento de la Semana Negra de Gijón, el acoso que sufrió el festival (y, desgraciadamente continúan sufriendo) por parte del sector más reaccionario y conservador de Gijón. E incluso somos testigos de que los milagros (laicos) existen, con la maravillosa historia de cómo Tina Modotti llegó a tener una calle en la ciudad asturiana. Ángel de la Calle se aleja de las estructuras narrativas convencionales para crear una novela que en realidad encierra tres historias paralelas: un recorrido por la historia política e intelectual de la primera mitad del siglo XX, la biografía de una mujer única y una historia de amor por un personaje más allá del tiempo. Un libro inteligente y enternecedor. Lúcido y nostálgico. Una delicia.

Dorothy Parker también murió de un ataque cardiaco en la habitación del hotel Volney, en Nueva York, donde residía con su perro y su botella de whisky.