Opinion · La oveja Negra

‘La cordura del Idiota’: una novela que huele a pólvora

Portada de ‘La cordura del idiota’

Nunca me han gustados los pueblos, o las localidades pequeñas, si lo prefieren, que no quiero que nadie se me ofenda. Me resulta insoportable la imposibilidad de ser anónimo, de que todos sepan quién soy, a dónde voy, qué hago. Vigilado constantemente por esos rostros asomados a ventanas y a puertas, siempre en busca de alguna novedad a la que criticar, los ojos convertidos en mirillas. Sin embargo, me encantan las novelas negras que se desarrollan en entornos rurales. Esos microcosmos donde se condensan todo lo bueno y lo malo de la condición humana. Desde aquel Potts County de Jim Thompson, pasando por Julián Ibáñez, Daniel Woodrell o Raquel Gámez Serrano.

La cordura del idiota, escrita por Marto Pariente y editada por Versátil, viene a sumarse, con todo merecimiento, a esa lista de grandes novelas negras rurales. Porque es, sin lugar a dudas, el mejor libro que he leído en 2019.

Toni Trinidad es policía local. El único agente de Ascuas, un pueblo intrascendente de Guadalajara. Pero Trinidad tiene un problema, uno grave, si se tiene en cuenta su profesión: no puede soportar la visión de la sangre. Eso hace que permanezca los más alejado posible de los pocos sucesos que acontecen en el pueblo. Por eso tiene fama de vago y de poco despierto. Pero a Trinidad le da igual lo que piensen de él sus vecinos. Porque las cosas se están complicando en Ascuas. Primero, su amigo el Triste, el loco del pueblo, aparece ahorcado en su casa. Un suicidio de manual si una constructora no llevara meses intentando comprarle unos terrenos que el Triste se negaba a vender. Después, Vega, su hermana, intenta dar un palo al Colmenero, el narco más importantes de la zona. Pero es que Vega no es la misma desde que su marido desapareció o lo hicieron desaparecer. Toni Trinidad tiene muchas heridas que taponar. Y lo malo de las heridas es que sangran.

Abrir este libro es como coger un tren bala, ya no te puedes apear hasta que llegues al final. Ritmo, del bueno, del que te quita horas de sueño porque quieres pasar una página más, solo una más y me voy a dormir. Y pasas una, y otra, y otra. Tramas que se entrecruzan, personajes originales y carismáticos, de los que no se olvidan (no se pierdan a los Maquénroes). Una virguería estilística que pone de relieve el talento de Marto Pariente: la novela está escrita en primera, segunda y tercera persona. Sin que se resienta la narración. Al contrario, la dota de mayor dinamismo y profundidad. Una última curiosidad: el título esta sacado del poema Un loco de Antonio Machado.

La influencia de Thompson se respira en cada página. Y La cordura del idiota se podría definir con una frase del maestro norteamericano: «Lo malo de matar es que resulta muy fácil. Te encuentras con que casi lo has hecho y no lo has pensado. En vez de pensar, matas». Ustedes tampoco se lo piensen más, lean La cordura del idiota. Es lo mejor que pueden hacer con su tiempo.