Opinion · La oveja Negra

‘Quién pilló al lobo feroz’: los cuentos clásicos en clave negra

Sergio Vera es un loco. Un tipo que dedica la mayor parte de su tiempo y energía a fomentar la lectura creando actividades en colegios e institutos de Castilla-La Mancha. Sergio Vera es un loco. Organiza con un presupuesto mínimo uno de los festivales más prestigiosos de novela negra de nuestro país: Las Casas Ahorcadas de Cuenca. Por el que han pasado autores tan destacados como Víctor del Árbol, Lorenzo Silva, Lourdes Ortiz, Rosa Ribas, Domingo Villar… Sergio Vera es un loco. Crítico insobornable, defensor a ultranza de la independencia en su criterio, sin importarle el nombre del autor o el tamaño de la editorial. Doctor en Comprensión Lectora por la Universidad de Castilla La Mancha, director de la colección de novela negra Off Versátil, activista cultural… Y por si fuera poco, perdió la vista a los 18 años. Lo dicho. Sergio Vera es un loco. Y su última locura ha sido publicar un libro. Quién pilló al lobo feroz, editado por Flandes editorial. Una obra para que los más jóvenes comiencen a sentir el gusanillo de la literatura de detectives.

Quentin Pulp es un lobo cansado de que los cuentos clásicos siempre presenten a los de su especie como unos seres feroces. Así ocurrió con su madre, acusada de intentar comerse a los siete cabritillos, cuando lo único que quería era defender a su hijo del acoso escolar al que le sometían a diario los siete hermanos. Vive en Cuentown, y necesita pasta urgentemente. Debe el alquiler de su casa a los tres hermanos Marránez. Unos tipos violentos, capaces de cualquier cosa por conseguir el dinero. Pero a Quentin se le ha ocurrido la forma de solucionar todos sus problemas.

Vera ha escrito una maravillosa gamberrada en una revisión detectivesca y muy crítica de los cuentos clásicos, enfocada al público juvenil. Una obra cargada de humor, libre e irreverente tanto es su estructura formal como temática. Una estupenda forma de fomentar la lectura y comenzar a interesarse por el universo negro. En un país en el que cuatro de cada diez habitantes no leen nunca un libro (según datos del Barómetro de Hábitos de Lectura 2018), que alguien escriba una novela con el objetivo de estimular el gusto por la lectura entre las nuevas generaciones es un milagro. Por eso digo que Sergio Vera es un loco. Solo tiene un fallo, uno grande. No bebe nunca. Y los abstemios son gente perversa que castigan a su organismo negándoles esos momentos de bienestar alcohólico. También por eso Sergio Vera es un loco. Todos deberíamos caer en esa bendita locura que es el amor por los libros. Necesitamos más Sergios Vera. Necesitamos más locos como él.