Opinion · La oveja Negra

‘En Blanco y negro’: si Sam Spade hubiese sido una mujer

La novela negra clásica generó una serie de rasgos que, de tanto repetirse, se convirtieron en clichés (perpetuados en el imaginario colectivo por el cine negro clásico). Tipos endurecidos por los golpes de la vida, transpirando desilusión y whisky. Con la ironía como única barrera defensiva. Mujeres fatales que mordisquean los corazones de los hombres antes de arrojarlos a la basura. La violencia bailando con la delincuencia en un bar de mala muerte. Ciudades cimentadas en corrupción. El egoísmo como motor del mundo.

En su novela En Blanco y negro, editada por Egales, Prado G. Velázquez utiliza todos estos ingredientes cambiando un par de elementos de la receta: su novela está protagonizada por un detective, por supuesto. Pero en este caso es una mujer, y además homosexual. Una dificultad añadida para manejarse en un mundo de hombres.

A Rachel J. Bladovich no le van bien las cosas. Después de abandonar la policía de Los Ángeles tras delatar a sus compañeros por el escándalo de las Navidades Sangrientas, abrió su propia agencia de detectives. Pero estamos en los 50. La gente no quiere contratar mujeres investigadoras. Así que se ha tenido que inventar un señor Bladovich, un marido imaginario, para tranquilizar a los clientes mientras ella juega el papel de secretaria del esposo eternamente ausente.

Su último caso es un quebradero de cabeza. Un marido extorsionado por un misterioso personaje de los bajos fondos: Bessos, más conocido por el Fantasma. Un delincuente al que nadie ha visto el rostro y que parece estar detrás de los macabros asesinatos de mujeres que se suceden en Los Ángeles. Todas con la cara destrozada a golpes. Todas vestidas con ropa caras. Bladovich quiere llegar hasta el final, como el ratón en mitad de la cocina. No puede evitar comer el queso a pesar de ver el mecanismo metálico de la trampa.

Prado G. Velázquez construye una muy interesante y divertida novela negra. Manejando todos los códigos clásicos del género, dándole una vuelta de tuerca. Poniendo a las mujeres en el centro del foco. Demostrando, con su talento, que así también funciona. Ironía, humor, ritmo, diálogos afilados, personajes bien construidos… Un homenaje al cine negro, a las primeras novelas Hardboiled, a aquel Hollywood deslumbrante del star system y su cara oculta. Un retorno a los orígenes con una mirada nueva. Una autora a la que merece la pena seguir la pista. Una gozada para cualquier amante del género.