La espuma de la noticia

Treinta mil coches oficiales

La austeridad del gasto público y su derivado, la congelación salarial de los altos cargos, se perfila como gran concepto. Pronto veremos alcaldes, concejales, consejeros y hasta jueces secundar al ministro Miguel Sebastián e ir en autobús o metro a trabajar. En España tenemos el mismo número de coches oficiales que en Estados Unidos (30.000), que nos sextuplican en población. Cierto es que ellos carecen de esa tradición que reflejó Lope de Vega –"Con lo que un día el Estado gasta en galas se podría alimentar a un regimiento dos semanas"–, pero ¿a que tienen cosas buenas?