Opinión · La preguntadora

¡Milagro, milagro!

Andrés (7 años) acaba de ser curado con las células del cordón umbilical de su hermano, concebido para salvarle la vida. ¿Es o no es milagroso? Científicamente sí (10% de posibilidades de éxito) y humanamente también (después de una fecundación in vitro de este tipo y un parto, el tratamiento de cinco semanas con quimioterapia y aislamiento, por el que ha pasado Andrés y toda su familia con él, es inaguantable). Pero, para los que más creen en cuestiones de fe, no lo es. Para

la Conferencia Episcopal no es un milagro; son asesinatos. Según ellos, “se ha destruido a sus hermanos”. Y yo me pregunto: si los preembriones no utilizados son hermanos destruidos, ¿qué son las poluciones nocturnas o la menstruación?: ¿matanzas sistemáticas (involuntarias o no) de millones de medios hermanos? Y si me corto, ¿cuántas avemarías tendré que rezar para que me perdonen por las células vivas que derrame con mi sangre? Y ¿cuántos padres nuestros rezan ellos por cada niño muerto de sida o de hambre, en nombre de Dios, –que, desde luego, no del condón–? 

Bernat Soria –supongo que a falta de respuestas– anuncia que el estado financiará los casos como este. Obama que, también cree que ciencia y religión tienen que separarse, gastará los cuartos los norteamericanos en  investigaciones con células madre, a pesar de que con ello, para los más conservadores, haga honor a su mote (“el presidente del aborto”). 

Mientras, Andrés de mayor –que ahora sí que llegará a serlo– quiere ser hematólogo, como los que le han curado por pensar más en los vivos que en los muertos.  

Pd: Señores con fe, se les respeta. Por favor, hagan lo mismo con los que no la tengan.