Opinion · La preguntadora

¿Cópula infinita?

 

 

Marta Nebot

La semana pasada se supo que una araña –la Nephilengys malabarensis, para más señas- se corta los genitales para seguir copulando mientras intenta huir de una muerte casi segura. En esta especie, la hembra triplica el tamaño del macho y suele matarlo en el momento del cigarrito. Según su descubridor, Kuntner (un investigador de la Universidad China) “el pedipalpo del macho expulsa más esperma después de ser arrancado”.

Con este gran descubrimiento todavía en la retina del cerebro, me encontré, al día siguiente, con las declaraciones del primer ministro italiano, Mario Monti.

El muy señor mío afirmó: «Los jóvenes tienen que acostumbrarse a la idea de que no tendrán un puesto fijo de trabajo para toda la vida. Por otra parte, digamos la verdad, qué monotonía tener un puesto fijo para toda la vida. Es más bonito cambiar y tener desafíos». Además hizo auténtica y encendida campaña contra el artículo 18 del Estatuto de los Trabajadores italiano que les ampara en caso de despido improcedente. A Monti le parece mal que unos tengan tantos derechos (compensación económica en caso de despido, subsidio y la suma de los años cotizados) y otros ninguno: “se trata de acabar con el apartheid”. Por supuesto, haciendo a todos negros y no a todos blancos.

Entre esto y que a Rajoy le pillaron en Bruselas declarando a sus homónimos que “la reforma laboral me va a costar una huelga general”, nos empiezo a ver como a la Nephilengys. Nos están dando y no vamos a poder con ellos. Nos lo van a dejar dentro y, cuando se vayan, nos seguirán copulando.