Opinión · La preguntadora

¿El cazador, cazado?

Bermejo, al final se despidió del ministerio. La semana pasada dijo que no dimitía y ésta, que hasta aquí llegó; cosas de la política. Ahora en Moncloa nadie le critica pero del nuevo, Francisco Caamaño, repiten sin parar que es conciliador y mesurado; vamos, que tiene talante. Las comparaciones son odiosas pero no se salvan de ellas ni los ministrables.

Las buenas lenguas del PSOE dicen que hay que agradecer la generosidad del “ministro justiciero” que, con su gesto personal,  pretende proteger el proyecto de este gobierno. Las malas, que se tenía que haber ido hace tiempo porque no ha hecho más que liarla. La conspiranoica de Trillo, que con la dimisión no basta, que tendrán que explicar “las relaciones de su gobierno con el poder judicial”. Las menos malas de Génova, que esto pasa porque al PSOE no le va lo bien que esperaba en la campaña gallega. Otras, menos buenas, que ni con dimisión volverán al Pacto para
la Justicia (aunque esa fuera su promesa) y que, de la querella por prevaricación, a Garzón no hay quien le salve (por mucho ataque de ansiedad que tenga) a menos que se inhiba, porque al haber aforados la cosa se complica.

Pero, ¿hay aforados o no? Como el sumario es “supuestamente” secreto, no se sabe. Y, entonces ¿por qué tanto empeño? Si Garzón se inhibe, será porque las llamas son más grandes y, así, para los que ponen la mano en el fuego, será más difícil no quemarse. Sólo se me ocurre que, como creen que la justicia es partidista, si la causa se repartiera entre varios jueces, tendrían más opciones de que alguno fuera con ellos  más indulgente.

En cualquier caso, están abriendo la caja de Pandora de las dudas sobre el Estado de Derecho. Por favor, que la cierren cuanto antes porque, si la duda ofende, cuando es sobre la justicia, además, desestabiliza.