Opinion · La preguntadora

¿Qué es la mujer del emperador?

Una nueva sobredosis de ataques de cuernos ha resultado ser inspiradora para Verónica Lario. Il Cavaliere, con el que se casó hace mucho (cuando todavía no se implantaba pelo) nunca ha disimulado ser un ligón, un machista y un sinvergüenza. Sus “anécdotas”  han dado fe de ello por todo el mundo. Últimamente la prensa italiana habla de su “harén”, del que incluso hay documentos gráficos en su mansión de Cerdeña -dónde parece haber tantas chicas exuberantes como en la de playboy, sólo que no van vestidas de conejas- . Sobre su vergüenza inexistente, recuerdo que cuando en 2007 su esposa tuvo el primer estallido público de dolor de cornamenta, él (tras pedirle perdón hasta cantándole una canción en San Remo)  hizo a la hermosa Mara Carfagna, origen del ataque de cuernos de su señora, ministra de igualdad de oportunidades. ¡Qué paradoja!; siendo la mujer con la que dijo se casaría si no tuviera esposa.  

Es decir, que nada de lo que haga debería sorprenderle. Sin embargo, ha vuelto a estallar públicamente porque acudió a la fiesta de Noemí, una jovencita showgirl, que le llama “papi”, a la que además ha regalado un collar. Verónica ha calificado públicamente el casting de posibles europarlamentarias organizado por su señor, allí bautizado como el “Miss Candidata”, como una “desvergüenza” para “diversión del emperador” que ofende “la credibilidad de todas” las mujeres. Su alegato es tan bueno que me pregunto: ¿no sería ella mejor ministra de igualdad? Y, tras un rato, me he contestado: lo mismo no porque luego le canta y, por lo que sea, le vuelve a perdonar, haciéndose cómplice, como tantas otras, de lo que él es y representa.