Opinion · La preguntadora

Ser o no ser

Shakespeare escribió en Hamlet: “A menudo […] el mismo premio de la maldad, soborna a la ley”. Tristemente, se ve que en eso no hay nada nuevo bajo el sol –ni en las cloacas, ni en los palacios– cinco siglos después.    

Siendo literales, parece que el principal agresor y ladrón de José Luís Moreno pudo untar a alguien para escapar de un juzgado de pueblo. Sin serlo tanto, podríamos decir que Israel ha conseguido –gracias a su poderío internacional, regado con sangre musulmana– que nuestra fiscalía se oponga a que un juzgado español siente en el banquillo –como no hacen en aquel país– a los que ordenan matar civiles palestinos.  

Además se me ocurre otra hipótesis, menos rebuscada: Lo mismo Trillo no está imputado por el Yak-42, como favor por los servicios prestados. Como buen experto en este dramaturgo inglés, seguro que Don Federico, algunos días se pregunta, como el Rey de Dinamarca: ¿puede uno ser perdonado y conservar los efectos del crimen? 

Bush, probablemente sin saberlo, intenta responder afirmativamente a  este  enigma histórico utilizando uno de los efectos de su crimen (su retirada) para intentar ser perdonado. Está entregado en cuerpo y alma a juntar 300 millones de dólares (a base de escribir libros y acudir a conferencias y cenas de 400 dólares el cubierto, por verle de cerca) para que una fundación haga que la historia le recuerde como él y Aznar creen que se merece. 

Hablando de Aznar, la querella contra él, por meternos en la guerra de Irak y por sus consecuencias, está en el Supremo. Ojalá llegue la hora de contrariar a otro clásico más popular: “la justicia no cae sobre los poderosos”.