Novelas negras para las vacaciones

Tal vez por azar, o porque el verano predispone a lecturas poco arriesgadas, algunas de mis últimas lecturas son novelas negras, bien trabadas, con potencial cinematográfico y a la medida de la tumbona. Sirva esta advertencia para limitar el alcance de mis recomendaciones.

Una de ellas tiene un título que la predestina a esta época del año en la que se supone que hay menos estrés y más tiempo libre: ‘Verano en rojo’ (RBA), primera incursión en la ficción de la periodista Berna González-Harbour. Seguramente habrá más, a tenor del aviso en portada: ‘Un caso de la comisaria Ruiz’. Ambientada en Madrid (y sobre todo en el Parque Juan Carlos I) en las ‘jornadas históricas’ de 2010 en las que la selección española de fútbol luchaba por su gloria en Suráfrica, la obra sigue las convenciones del género, pero con un ‘toque de género’.

La protagonista compatibiliza la habilidad y la persistencia investigadora con una sensibilidad ‘femenina’ que pretende hacerla más cercana y entrañable, horrible palabra ésta, de tanto como se ha abusa de ella, pero que aquí viene como anillo al dedo. El contrapunto es el típico reportero de sucesos con buenos contactos con ‘la pasma’, que evoca los cínicos y enternecedores personajes de Chandler y que se inspira claramente en un  compañero en EL PAIS. Cualquiera que conozca un poco la redacción de este diario tendrá claro quien es ese referente. La única duda es si, además, la autora no se habrá inspirado en ella misma para trazar el perfil de la comisaria Ruiz. Apuesto a que sí, pero eso no tiene por qué importar al lector común, que hallará en ‘Verano en rojo’ una trama bien construida, unos diálogos fluidos y un ‘in crescendo’ que impide abandonar la lectura antes del desenlace.

Otra mujer policía es la protagonista de una serie de novelas del escritor francés Georges Flipo, que optó por un personaje femenino para alejar las sospechas de que caía en el autorretrato al caracterizar a los protagonistas de algunas de sus obras. La comisaria Viviane Lancier es, en palabras de Flipo, “una auténtica mujer, una heroína no heroica”. Ya se han publicado en España (todas por El Aleph), tres volúmenes: ‘A la comisaria no le gustan los versos’, ‘A la comisaria no le gustan los clubs de vacaciones’ y ‘La comisaria no tiene en absoluto el Esprit Club’. Tras leer el primero de ellos, queda claro que la serie parece dedicada a la mayor gloria del mítico comisario Maigret, por una mimetización del estilo y por guiños como que la comisaria vive en la calle Simenon. Maigret deja a la altura del betún a la torpe y algo neurótica Lancier, de lamentable vida amorosa y en perpetua lucha contra la báscula. Pero es esta fragilidad la que humaniza y acerca al personaje que, en ‘A la comisaria no le gustan los versos’ tiene que bregar, pese a su ignorancia supina en temas literarios, con el extraño caso de un inédito soneto de Baudelaire cuya aparición provoca varios asesinatos.

La tercera recomendación es una novela que su autor, el periodista económico finlandés Karo Hamalaïnen, define como “thriller financiero” y que viene al pelo para ilustrar las tropelías que banqueros y otros especuladores financieros cometieron antes y después de que estallase en 2008 la bomba atómica que todavía nos envenena con su polvo radiactivo. Su título: ‘Calle Erottaja’ (Ediciones B), en referencia al Wall Street de Helsinki. La trama gira en torno a tres socios que, tras la quiebra de Lehman Brothers y la desaparición de casi todas las certezas en el mundo financiero, intentan recuperar el banco que ellos mismos fundaron y que no supieron conservar. La obra tiene estructura y ritmo de novela de acción e intriga, pero también puede verse como un intento, desde la libertad que da la ficción, de explicar los mecanismos que provocaron el desastre.

Cualquiera de estas tres novelas garantiza lo que cabría llamar un ‘entretenimiento inteligente’, pero no me resisto a hacer una recomendación para ‘rezagados’. Se publicó hace dos años y medio, pero si algún aficionado al género se la ha perdido, este verano puede ser una magnífica ocasión para recuperarla. Se trata de ‘Cualquier otro día’ (RBA), de Denis Lehane, una monumental reconstrucción histórica de la atmósfera social y política en el Boston de finales de la segunda década del siglo XX. Más que una novela policiaca es una novela de policías, porque policías son sus protagonistas principales, pero su ámbito es mucho mayor: los enfrentamientos entre comunidades, las razones del fin de la hegemonía irlandesa, el auge del movimiento anarquista y del sindicalismo que llega hasta las mismísimas ‘fuerzas del orden’.

La descripción de una huelga de la policía, del caos que se apoderó de las calles y de la respuesta pública al mismo son de una fuerza narrativa impresionante, tal vívida que parece exigir un talento de excepción para que se adapte al cine. Si Coppola fue capaz de convertir una novela mediocre (‘El padrino’, de Mario Puzo) en una obra de arte, estremece pensar lo que un talento similar podría llegar a hacer con esta pieza literaria excepcional.