El ojo y la lupa

‘Guerras sucias’ y otros 9 libros para leer y regalar estas fiestas

guerras_sucias-detalle1.- Guerras sucias. El mundo es un campo de batalla (Paidos). El periodista norteamericano Jeremy Scahill presenta el resultado de una minuciosa investigación de varios años por diferentes frentes (Afganistán, Pakistán, Yemen, Somalia…) de la cruzada contra el terrorismo de Bush que Obama ha continuado. Al igual que su versión cinematográfica como documental, estrenada en octubre, el libro desvela los entresijos de la campaña que, con autorización expresa del presidente, se ha convertido en una industria de asesinatos a gran escala, con los drones de instrumento más eficaz y, como puntas de lanza, los comandos SEAL de la Armada, la División de Actividades Especiales de la CIA, la privada Fuerza Delta (antigua Blackwater) y el Mando Conjunto de Operaciones Especiales. Objetivo: eliminar a enemigos potenciales o reales de Estados Unidos allá donde se encuentren. Un cinco en uno (identificación, detención, procesamiento, juicio y sentencia) en el que solo cuenta el quinto elemento: ejecución sumaria, aun a costa de importantes daños colaterales, y sin excluir a ciudadanos norteamericanos. Una lucha sin cuartel que Scahill desnuda hasta descubrir sus vergüenzas y privar de toda legitimidad moral, que burla leyes, la presunción de inocencia, el derecho a un juicio justo y la soberanía de otros países, y que cubre de oprobio a un Obama que, en apenas cinco años, ha dilapidado el capital de esperanza que alentó su llegada al poder.

Laschicasdecampo-detalle2.- Las chicas de campo (Errata Naturae). Hace más de medio siglo, esta hermosa novela de aliento autobiográfico, dotada de una frescura que desafiaba los valores establecidos, escandalizó en una Irlanda sepultada (como España) por la ignorancia y el nacionalcatolicismo, donde la libertad personal se consideraba subversiva. Edna O’Brien, admirada por escritores como Alice Munro y Philip Roth, narra con precisión estilística y emoción contenida la peripecia vital de una muchacha criada en un ambiente rural y opresivo del que escapa junto a una amiga, primero a un internado y luego a Dublin. Allí descubre un mundo repleto de posibilidades cuya existencia ignoraba y que le lleva a descubrirse a sí misma.

3.- La reina de los cipayos (Alevosía). La francesa Catherine Clément recrea con las artes de la mejor ficción –pero con una sólida base documental- la epopeya de una legendaria líder de la revuelta que, entre 1957 y 1959, supuso el mayor desafío al dominio colonial inglés. Hoy se la considera como una adelantada del movimiento por la independencia que no cuajaría del todo hasta 1947. Se trata de una espléndida, exótica y sugerente novela histórica que ilustra el ancestral trasfondo social y religioso que,  más allá del rígido sistema de castas, impedía que los indios, aquejados de un letal sentido de inseguridad, hicieran causa común contra el ocupante. Una oportunidad para descubrir que, aunque ese fuera el detonante, los cipayos se rebelaron por algo más que los rumores de que era de cerdo y de vaca la grasa de los cartuchos de los nuevos misiles Enfield.

500-dudas-detalle4.- Las 500 dudas más frecuentes del español (Instituto Cervantes-Espasa). Pues eso: para salir de dudas. Como estas: ¿Mahonesa, mayonesa o bayonesa? ¿Cuál es la diferencia entre por qué, porqué, porque y por que? ¿Cuál es el plural de sed? ¿Y el singular de víveres? ¿Cómo se pueden evitar el dequeísmo y el queísmo? ¿Acechanza o asechanza? El pescado, ¿lo he freído o frito? Y el libro, ¿está impreso o imprimido? ¿Barajar o barajear? ¿Agusto o a gusto? ¿Por qué guion no lleva tilde? ¿Por qué se escribe zeta con zeta? ¿Cuándo se escribe si no y cuándo sino? ¿En qué casos es correcto decir llegastes, vinistes, dijistes? ¿Es correcta la expresión a día de hoy? ¿Dudo que venga o dudo de que venga? ¿Oscuro u obscuro? ¿Se puede decir desternillarse de risa? Refiriéndose a un libro, ¿cuándo se usa ojear y cuando hojear? ¿Se puede decir de motu propio? ¿Bisnieto o biznieto? ¿Se puede decir cita previa? Y una sorpresa: no se incluye una entrada sobre las dudas que suscita el uso de plausible.

5.- Compendio ilustrado y azaroso de todo lo que siempre quiso saber sobre la lengua castellana (Fundación del Español Urgente). Complemento del anterior que, además de resolver dudas frecuentes, incorpora tablas detalladas sobre, por ejemplo, solecismos (¿a resultas o de resultas?), latinismos con mayor índice de error (¿motu proprio o de motu propio?), locuciones y términos latinos de uso frecuente, y con frecuencia incorrecto (13 páginas), gentilicios curiosos (boricua, fluminense, gaulanita), palabras parónimas (abollado/aboyado, acerbo/acervo), fobias curiosas (belenofobia, cacofobia, cainofobia), voces de animales (chozpar, trisar, himplar), onomatopeyas (plic plic, o, para cuatro clases diferentes de risa: ja, je, ji, jo), arcaísmos (aberruntar, baltra, barragám, harbar) y palabras con doble acentuación (beréber/bereber, cenit/cénit y fútbol/futbol).

6.- Máscara (Impedimenta). Colección de relatos inéditos hasta ahora en castellano del polaco Stanislaw Lem (1921-2006). Ciencia ficción filosófica, metafórica, visionaria, tenebrosa y hasta humorística por el autor de Solaris, cuya obra recupera Impedimenta desde hace años. A destacar, aunque eso va en gustos, el texto que abre la selección –La rata en el laberinto-, el siniestro Moho y oscuridad, la parodia de las historias de extraterrestres en La invasión de Aldebarán, y la compleja parábola de la que da título al volumen: Máscara.

espiritu-festivo-detalle7.- Espíritu festivo. Cuentos de fantasmas (Asteroide). Su autor, el canadiense Robertson Davies (1913-1995) –cuya obra rescata desde hace años este sello editorial-, escribía uno cada año para amenizar las celebraciones navideñas del Massey College de la universidad de Toronto mientras fue su decano. Dieciocho historias que reunió tras jubilarse, en las que homenajeó a los maestros del género y que destilan ingenio, erudición, humor inteligente y esa sencillez estilística al alcance tan solo de un puñado de elegidos. Justo en estas fechas, Impedimenta publica La casa y el cerebro. Un relato victoriano de fantasmas, de Edward Bulwer-Lytton (1803-1873), un clásico admirado por Lovecraft y por Lafcadio Hearn, que lo consideraba "la mejor historia de fantasmas en lengua inglesa".

8.- Los amores de un bibliómano (Periférica). Apasionante declaración de amor a los libros del norteamericano Eugene Field (1850-1895), un patológico enfermo de bibliomanía que llegó al ¿disparatado? extremo de escribir: "El amor a los libros tiene ventajas sobre otros tipos de amor. Las mujeres son por naturaleza volubles, y los hombres también; su amistad es susceptible de disipación a la mínima provocación o a la menor excusa. No ocurre esto, sin embargo, con los libros, poque los libros no cambian. Dentro de mil años serán los que son hoy, dirán las mismas palabras, expresarán la misma alegría, la misma promesa, el mismo consuelo; siempre constantes, ríen con los que ríen y lloran con los que lloran".

9.- Los hermanos Karamázov (Alba). A estas alturas es imposible descubrir la que, con Crimen y castigo, es la obra cumbre de Fiódor Dostoievski (1821-1891), pero esta nueva versión rescata al clásico del disparate de algunas traducciones de idiomas diferentes al ruso, pésima costumbre que proliferó durante décadas y de la que fueron víctimas obras mayores como Vida y destino o El Don apacible. Fernando Otero, Marta Sánchez-Nieves y Marta Rebón han hecho un trabajo primoroso que, pese a la triple autoría, mantiene la unidad de estilo. De la obra en sí, está todo dicho y, si a alguien se le escapó leerla, que aproveche ahora esta ocasión. Lo mismo cabe decir de Anna Karénina, de Lev Tolstói, la novela por antonomasia, la que se inicia con la frase más citada de la historia de la literatura, editada hace un par de años -también por Alba- con una impecable traducción de Víctor Gallego.

ultima-temporada-detalle10.- Última temporada. Nuevos narradores españoles, 1980-1989 (Lengua de Trapo). Alberto Olmos selecciona y prologa 10 relatos de autores y otros tantos de autoras, nacidos todos ellos en la década de los ochenta. Pone el énfasis en los problemas que tienen para abrirse camino, publicar y ganarse la vida en un entorno en el que incluso las colaboraciones periodísticas se retribuyen de forma miserable. Eso les fuerza a sobrevivir con trabajos alimentarios, o a golpe de becas. Es una antología desigual, pero que incluye talentos ocultos y promesas de autores consagrados. La primera de las narraciones, Abu Ghraib, de Aixa de la Cruz (Bilbao, 1968), abre un apetito que, con altibajos, se mantiene a lo largo de todo el volumen. Además de Abu Ghraib me han llamado sobre todo la atención Agosto, Teruel, de Aloma Rodríguez (Zaragoza, 1983), Griselle, de Juan Gómez Bárcenas (Santander, 1984), la rompedora Fatoumata Tourai y veinticinco hijos de puta, de Cristina Morales (Granada, 1985), y la más breve de todas  –en el que cabe una novela o una película de terror psicológico-: Mis animales, de Rebeca Le Rumeur (Santander, 1981).