7 libros para estas fiestas

 

Suponiendo que el trabajo y las reuniones familiares dejen algo de tiempo libre, y contando con que será imposible conjurar la maldición de la regalomanía, aquí van algunas recomendaciones de lecturas para estas fiestas que, en su gran mayoría, poco o nada tienen que ver con las novedades que engrosan las listas de libros más vendidos.

La muerte de mi hermano Abel. Gregor von Rezzori (Sexto Piso). Para leer con sosiego, la mente despejada, sin mirar el reloj y, a ser posible, tampoco el calendario. Ni por su tamaño (800 páginas) ni por su complejidad admite La muerte de mi hermano un acercamiento superficial, que esquivaría sus facetas más valiosas. Se trata de una  obra maestra que renuncio a resumir para ceder la palabra al premio Nobel Elie Wiesel: “Es una compleja y turbulenta historia llena de pasiones, tristezas y clamores, alimentada por una rabia casi sagrada contra la burguesía” y que “nos habla del universo cambiante de nuestra época, del proverbial Zeitgeist (espíritu de época), de la Segunda Guerra Mundial y de la era corrupta de la posguerra”, que se nutre de “una nostalgia retrospectiva febril y de la añoranza aún mayor por un futuro improbable, cuando no imposible”. Von Rezzori (1914-1998), escritor en lengua alemana, de aristocrático y remoto origen siciliano aunque nacido en la Bukovina del imperio austrohúngaro, refleja aquí fuertes rasgos de su propia biografía y de su actitud ante la vida y la historia, aunque no de forma tan evidente como en Memorias de un antisemita, que Juan Villoro tradujo al castellano. Un “hueso duro de roer” también éste para su traductor, José Aníbal Campos, a causa de “la variedad de los temas que aborda, la riqueza del lenguaje y el manejo lúdico del mismo, así como por su estructura precursora, situada en el umbral entre lo posmoderno y la novela tradicional”.

Francamente, Frank. Richard Ford (Anagrama). Los incondicionales de Richard Ford –una voz clave en la narrativa norteamericana de este siglo y el pasado- estaba resignada a la desaparición de Frank Bascombe, protagonista de una trilogía (El periodista deportivo, El día de la independencia y Acción de Gracias) en la que su autor retrataba con rigor e ironía la realidad social de su país y el sentir de su generación (nació en 1944). Sin embargo, Ford ha rescatado a su personaje más emblemático en estas cuatro historias que le muestran ya de 68 años, viviendo sin calentarse demasiado la cabeza en una Nueva Jersey que se recupera del huracán Sandy, en un paisaje social que le permite reflexionar sobre el racismo, el envejecimiento, la pareja o las turbulencias del mercado inmobiliario. Personaje y autor notan ya las ausencias porque, como dice Ford en el apartado de agradecimientos, “algunos amigos que inspiraron este libro e influyeron en sus orígenes han fallecido”. Eso no impide al escritor seguir en la brecha, como hace su reflejo de ficción, que John Banville ha descrito como “un testigo desencantado, triste e irónico” de la actitud de Estados Unidos ante el final de un siglo… y el comienzo de otro.

El árbol. John Fowles (Impedimenta). Se trata de una rara incursión del autor de El coleccionista y El mago en el género ensayístico, aunque en este caso sea también clave el aspecto autobiográfico y, más en concreto, la conflictiva relación de Fowles con su padre, que conjugaba la enfermiza dedicación a un minúsculo huerto de frutales con el desprecio hacia los árboles que crecen a su aire, sin ser contaminados por la mano del hombre. Justo lo contrario de lo que siente su hijo que, en esta preciosista obra de apenas cien páginas, no solo ajusta cuentas con su progenitor, sino que disecciona con amorosa dedicación y entomológica pericia, las sutiles  relaciones entre la creatividad, la inspiración y la naturaleza. Es también El árbol un distinguible alegato ecologista , con un “corolario espiritual de la forma en que estamos deforestando y desnaturalizando nuestro mundo”, porque “al final lo que haremos será defoliarnos y deshumanizarnos a nosotros mismos. Empezaremos a recopilar toda la poesía del mundo, cada uno de sus versos y cada ejemplar publicado, y los quemaremos en una pira final”.

Historia de la Mafia. John Dickie (Debate). 750 páginas (más otras 100 de bibliografía e índice alfabético) para una obra que pretende quedar como referencia imprescindible en la historiografía de los tres grandes cánceres del sur de Italia, marcas del crimen organizado con ramificaciones globales: la Cosa Nostra siciliana, la Camorra napolitana y la ‘Ndrangheta calabresa, en su evolución desde 1860 hasta la actualidad. En realidad son dos libros (Hermanos de sangre y La Mafia, una república aparte) reunidos ahora en un solo volumen. Recoge orígenes legendarios, rituales secretos, códigos de honor, árboles genealógicos, estructura familiar, brutal violencia rutinaria, entramado económico, adaptación y legalización a tono con los nuevos tiempos, infiltración en el aparato del Estado… Dickie conjuga el rigor con un estilo fluido, vivo y ameno que, por momentos, recuerda a lo mejor del género negro y la novela de aventuras. Imprescindible, para leer ya mismo y para tenerlo cerca para volver ál con frecuencia.

La buena guerra. Studs Terkel (Capitán Swing). Esta Historia oral de la Segunda Guerra Mundial, publicada originalmente en Estados Unidos en 1997, y con la que su autor ganó el Premio Pulitzer, tiene una estructura aparentemente muy sencilla: un autor preguntando y una legión de protagonistas y testigos respondiendo, apenas unas líneas de introducción de cada personaje (algunos conocidos, como Galbraith y Marcel Ophuls) y un texto en primera persona, tras lo que se adivinan casi siempre largas y exhaustivas conversaciones. Desde diversos puntos de vista y con protagonistas diversos, norteamericanos sobre todo, pero no tan solo de ellos. Memoria del frente y las retaguardias próxima y lejana, de combate y de camaradería, de fusil, pluma y máquina de escribir, de ecos cuya huella era aún visible medio siglo después. Un botón de muestra, del estadounidense Elliot Johnson, teniente durante el desembarco en Normandía del Día D. “A medida que desalojábamos el buque, se convertía en barco hospital. Empezaban a traer a los primeros heridos, que eran los primeros soldados que habían salido. Ese fue un nuevo capítulo en mi educación, reconocer el cuerpo como algo finito. Me acuerdo de un chico joven tan malherido que estaba gris como un paño. No te sé decir si era alemán o de los nuestros”.

Adiós en azul. John D. MacDonald (Asteroide). Considerar a Travis McGee un detective en el sentido convencional del término resultaría tan alejado de la realidad como definir este libro como una novela policiaca. McGee no es uno de esos investigadores clásicos del género negro que resuelve un misterio con coraje, constancia y sagacidad, sino un solucionador que, solo cuando anda corto de fondos, acepta encargos a cambio de la mitad de los beneficios que obtenga. Si fracasa, no cobra. Nada que ver con el clásico “cincuenta dólares diarios más gastos” de Marlowe, aunque su cinismo sea también una máscara tras la que oculta un corazón de caballero andante. En Adiós en azul, McGee rescata a damas afligidas de las garras de un brutal maltratador. La eficacia narrativa de McDonald se pone al servicio de la denuncia de la violencia de género. Adiós en azul no es, pues, una novela negra, pero sí es una gran novela, primera de una serie de 21 con el mismo protagonista, cuyo autor –venerado en EE UU- es casi desconocido en España. Una lástima, porque McDonald atesora en grado superlativo el infrecuente don de saber narrar una historia, idear tramas interesantes y con trasfondo social, y presentar personajes creíbles y vivos con un uso limpio e impecable del lenguaje.

Convocando al fantasma. Novela crítica en la España actual. Coordinador: David Becerra (Tierradenadie). David Becerra, director de la revista Crítica Literaria Marxista, autor de La novela de la no ideología y responsable de la reedición comentada de La mina, de Armando López Salinas, obra esencial de la literatura social, coordina esta recopilación de ensayos que reflejan la multiplicidad de acercamientos posibles al fenómeno de la novela crítica. En la introducción, Becerra –autor asimismo del capítulo dedicado a Marta Sanz- se pregunta cómo se articula literariamente un discurso disidente, ya que, señala, “la novela española actual ha interiorizado o asumido la ideología dominante (…) interpretando toda forma de conflicto desde una lectura de corte intimista, psicologista o moral”. Desaparecidas las contradicciones, añade, emerge la “poética del silencio”, es decir, que “los autores hablan más por lo que callan que por lo que dicen”. En este libro se refleja este fenómeno en análisis de alto rigor académico sobre la obra de escritores muy conocidos y de estéticas diversas como Rafael Chirbes, Belén Gopegui, Rafael Reig e Isaac Rosa, y de otros que no lo son tanto pero que merecerían serlo, como Juan Francisco Ferré, Alfons Cervera y Matías Escalera.