Luna Miguel

Moda

MODA

Mucho sindicato, mucha manifestación, mucha poesía feminista, pero luego no deja a su hija ponerse un vestido que le transparenta un poco las bragas. Así de contradictorio es mi padre. Desde que estoy en casa de nuevo no he podido ponerme el vestido verde que me regaló mi tía. A ella le está pequeño. A mí me sienta muy bien. El estampado de flores recuerda al interior de los libros de Ediciones Asteroide. Eso le da un toque intelectual a la prenda. Para excusas, las de mi madre. Por defender a papá dice que el vestido está asqueroso, que la tela es mala y que me hace el culo gordo (de todas, esta es la observación más cierta). Me da igual lo que me digan. Cuando estoy en Madrid me lo pongo siempre que puedo. A Él le encanta. Además, soy joven. Tengo todo el derecho del mundo a vestirme como una hortera.