Luna Miguel

Se equivocó la paloma

Últimamente mi Facebook se ha convertido en un campo de batalla. Eso me pasa por agregar a tanta gente que no conozco. Están los que critican tus estados demasiado "sesudos", los que critican tus estados demasiado tontos (venga tío, ponte de acuerdo), los que critican a los que te critican, los que se critican entre ellos y se agregan para seguir criticándose en sus muros.

La semana pasada eliminé para siempre a dos personas a raíz de una discusión –estúpida– sobre los toros. Un colega me preguntó que cómo era yo capaz de estar en contra de los toros y luego hacerme fan de grupos como "matar palomas por telepatía". El asunto quedó zanjado cuando le expliqué que lo segundo se trataba, obviamente, de una broma mediante la que expresaba mi asco hacia esas ratas del aire. Sin embargo, la inofensiva pregunta desató una serie de desafortunados comentarios. "Peace, please". Eliminé a un señor al que no conocía de nada. ¿Por qué habría yo aceptado la solicitud de amistad de este tipo? Porque entre los amigos que teníamos en común estaba mi madre, y una, en principio, de eso se fía. No recuerdo el nombre del tipo ni quiero saberlo, pero sí recuerdo que me llamó fascista y alguna cosa más. ¡Daña tanto que nos excluyan del campo de batalla!

Lo que más rabia me da es el tiempo que al final se pierde en todo esto y la facilidad que tenemos en este país para convertir los debates sobre política, sociedad o cultura en una especie de show cutre dirigido por Mariñas. "Matar toros por telepatía". El capote pa la paloma. "Ecologistas que miran mal a ecologistas por ser más ecologistas que ellos". Este Facebook nuestro... become a fan.