Luna Miguel

Consulta del psicólogo

Hola, Luna, ¿cómo se encuentra hoy? Estoy realmente mal. ¿Y eso? ¿Ha vuelto a tener esa pesadilla? Sí, he vuelto a tenerla, sólo que esta vez parecía que no iba a poder despertar: he vuelto a ver mi casa llena de líquido azul, demasiado azul. He vuelto a ver mi país inundado en cloro tóxico y extraño. He vuelto a contemplar desde el cielo la silueta de un país convertido en piscina. España volvía a ser una piscina en la que no me apetecía chapotear. Estoy desesperada. Nunca he tenido fobia al agua y menos a las piscinas. Esta noche ha sido la peor de todas. Soñé además que no había chalecos salvavidas, que los que me rodeaban caían al fondo y yo no era capaz de salvarlos. Soñé con la resignación y el asco. Soñé que había manos que me agarraban desde abajo y me decían: ¿ves? ¿Ves cómo teníamos razón? ¿Ves lo fuerte que somos? ¿Lo grandes que somos? ¿Lo unidos que estamos? Soñé con gentes submarinas que reían felices. Soñé que arriba, flotando unos pocos, no sabíamos qué hacer. ¿Y luego, qué pasó?

Luego desperté y me dije: no ha sido para tanto. Pero cuando quise darme cuenta estaba allí, en mi cuarto rojizo, rodeada de ese puto líquido otra vez que poco a poco iba subiendo, me toqué, me pellizqué, y no era un sueño. Entonces nadé y nadé recordando ciertas coordenadas. Me dejé llevar por los gritos y por los tambores que escuchaba a lo lejos. La isla de Sol brillaba a lo lejos. Sus gritos retumbaban y hacían olas. Hola Luna. ¿Cómo te encuentras hoy? Me pellizqué y desperté en esa isla preguntándome a mí misma por el estado del Mundo y no supe qué contestar. Seguía oliendo a cloro. Quizá desde Sol sequemos la piscina. Quizá. Me pellizqué. Otra vez. Pesadilla. Otra vez. Me pellizqué. Todo estaba igual.