Luna Miguel

Señoras que denuncian a Agustín

Érase una vez un señor llamado Agustín Fernández Mallo. Ese señor escribía libros –Nocilla Algo- que vendían mucho y que consiguieron animar y encender el debate literario entre 2007 y 2011. Mallo era muy odiado y muy querido. Los suplementos, las revistas de tendencias, los blogs… todos hablaban de él y de la supuesta generación que le acompañaba. Pero en 2011 Mallo decidió dejar atrás la Nocilla y volver a escribir otras cosas, como haría anteriormente en sus poemarios: y creó entonces el homenaje a ese gran autor que todos conocéis, don Borges. Mallo creó El hacedor de Borges, Remake, editado por Alfaguara. Una edición muy bonita, un libro en el que el autor recupera, versiona y revisa lo que más le gusta de don Borges. Un acto fundamental de la literatura, vaya. Lo que hace aquí Mallo, entonces, es recuperar el juego preferido de don Borges, pues él fue de los primeros en tontear con las versiones, las identidades, Pedro Menardo (héhé), etc.
Pero qué vueltas da la vida, me digo, cuando de pronto, como en cualquier cuento malo de Disney, una madrastra sin corazón llamada María Kodama (la mujercita de don Borges) decide denunciar a Mallo por plagio, porque se está lucrando, porque Mallo es malo, muy malo, porque Mallo quiere aprovecharse de don Borges, sí, ya, cielito santo.

Algunos temíamos la muerte del libro con la llegada de Amazon, sin embargo la muerte del libro está aquí. En este ejemplo. En las manos de una persona que a pesar de haber compartido su vida con uno de nuestros Grandes, no tiene ya ni idea de lo que es la literatura.
El dinero y el ego van antes. Sabedlo: la cultura después.